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Editor: César Ortega  |  14:14h. 28.05.2017

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TOLEDO

CIRIACO MORÓN.

25/03/2015

Santa Teresa es una existencialista en el sentido más moderno

Ciriaco Morón

Humanista, filólogo y experto en Historia de las Ideas

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Pasado el Heruelo, en una antigua casa de la calle de la Monjas transformada hoy en un edificio de apartamentos en Pastrana, nació en 1935 el intelectual Ciriaco Morón, humanista, filólogo y experto en Historia de las Ideas. Dice que pocos días de su vida han pasado sin que estudie seis u ocho horas de griego, filosofía o historia y que tuvo la suerte de dar con un buen rector que en el seminario de Talavera le ayudó a sembrar su carrera y estudiar con los mejores filósofos de la España de los años 50. De su larga trayectoria, de su vida en Pastrana, de la figura de Santa Teresa y su V Centenario, habla detalladamente en esta entrevista.

Su currículum es envidiable ¿Cómo se puede llegar tan lejos?
Cuando tenía nueve años, mi padre pensó que si yo tenía que ir a la escuela, había de ser en Pastrana. Vivíamos entonces en una casa en el campo (la casa de Barbalés), en Yebra, sin luz eléctrica, y yo ya sabía leer y escribir porque me habían enseñado mis hermanos mayores. Me hice monaguillo, y un buen día de 1947, el sacerdote me propuso ir al seminario de Talavera de la Reina. En aquella España pobre y campesina, si no eras rico y eras de pueblo, la iglesia era el único camino para poder estudiar. Tuve la suerte de dar con un buen rector y, a mis 13 años, disfruté de placeres que ni siquiera los niños ricos solían tener entonces, como escuchar a la Orquesta Nacional de España con Ataúlfo Argenta. Yo estudiaba ya segundo año de piano con D. Eusebio Rubalcaba, director de la banda de Talavera el día que murió Joselito (20.V.1920).

Pero de Talavera a la universidad, hay mucho camino por delante…
Pocos días de mi vida han pasado sin que estudie seis u ocho horas: griego, historia o filosofía. En el último año del seminario menor, el rector me llamó para decirme que mi nivel intelectual no iba a quedar satisfecho en el Seminario Mayor de Toledo, y pensaba que yo debiera ir a la Universidad Pontificia de Salamanca para estudiar Filosofía. Allí estudié en la mejor Facultad que había en España y en 1958 me encontré con una beca para estudiar en la Universidad de Munich. En Munich hice el doctorado, y cuando estaba pensando en volver a España para aspirar a una cátedra, me ofrecieron ir a enseñar a la Universidad de Pensilvania (Filadelfia), donde lo conseguí. Después tuve una cátedra distinguida en la universidad de Cornell y allí he dado clase durante 33 años. Siempre enseñando Humanidades, filosofía, mística española, Ortega y Gasset, Unamuno y existencialismo, sobre todo a Heidegger.

¿Y qué lugar ha ocupado el nombre de Pastrana en todo su trayecto?
Siempre he dicho muy alto por donde he ido que soy de Pastrana, añadiendo Guadalajara como la capital de provincia. Recuerdo a un señor en Alemania, donde fui profesor visitante en la universidad de Hamburgo, decir: "será un exiliado". Le dije que a mí nunca me había perseguido nadie, además era demasiado joven para serlo. Nunca renuncié a mis orígenes. ¿Cómo iba a hacerlo? Tendría que renunciar a mí mismo.

¿Alguna vez habló a sus alumnos de Pastrana?
Una vez estaba enseñando un curso titulado "Espirituales e intelectuales". Comenzaba con los místicos y terminaba con la prosa moral de Quevedo y con El discreto de Gracián. Con motivo de Santa Teresa y San Juan de la Cruz citaba tanto a Pastrana que un estudiante puso en un mapa un alfiler en Pastrana como centro del mundo y de allí se extendían radios en todas las direcciones. Ahora, de Pastrana, me emociona estar en la casa donde me crié, la iglesia con su grandioso espacio, en fin, me identifico con todo el pueblo. Para los que nos acercamos a los 80 años, el Palacio Ducal fue una vez un edificio medio hundido, extraño, por eso agradezco tanto su reconstrucción por la Universidad de Alcalá. De hecho, voy a participar en un curso de verano de la UAH, que darán sobre Santa Teresa.

¿En qué cree que reside la valía histórica de Pastrana?
Cuenta con un patrimonio hasta inverosímil para un pueblo como es ahora Pastrana. Toda su importancia viene de los duques. El primero, Don Ruy Gomez de Silva, fue esencial porque quiso hacer de Pastrana una corte ducal como Alba de Tormes y después Lerma. Y para eso llevó a los moriscos, estableció fábricas, plantó moreras… El segundo duque murió muy joven en Luxemburgo y el tercero vivió en Madrid y en Valladolid, fue embajador en El Vaticano con Urbano VIII, y de ahí vienen algunas piezas de las que hoy disfrutamos en el Museo de Pastrana. Es un patrimonio que resulta muy difícil de sostener, pero es maravilloso: el convento del Carmen, el de las monjas, la Colegiata, grandiosa en el espacio aunque modesta en la arquitectura, el Palacio…

Retrocedamos si le parece, a 1569, cuando la princesa consigue al final que Santa Teresa venga a Pastrana, la única localidad donde se fundan dos conventos…
Era la fiesta de Pentecostés y Santa Teresa acababa de fundar el convento de Toledo. Estando en el refectorio, llamó a la puerta un criado de la princesa de Éboli, para llevarla a Pastrana. Ella misma cuenta: el Señor me inspiró que a algo más iba que a fundar un convento. Al pasar por Madrid, se encuentra a dos ermitaños italianos, Mariano Azzaro y Juan Narduch. Iban a retirarse como ermitaños a la ermita de San Pedro que Ruy Gómez les había dado en Pastrana, pero Santa Teresa le dio a Mariano las Constituciones que proponía para los carmelitas descalzos, y al día siguiente Mariano le dio su asentimiento, admirado de que "le hubiera convencido una mujer". Ella misma les tejió los hábitos y comenzaron a ser frailes carmelitas en la ermita de San Pedro. En julio de 1570 volvió para asistir a la profesión de los primeros descalzos de nuestro convento. Su primer superior les imponía penitencias inhumanas. Por eso, Santa Teresa tuvo que mandar a San Juan de la Cruz para enseñarles una espiritualidad del amor, no del sacrificio irracional. San Juan estuvo en Pastrana un mes: del 10 de octubre al 10 de noviembre de 1570.

Santa Teresa y la princesa de Eboli tuvieron una relación bastante tumultuosa…

Santa Teresa, en varias cartas, narra la razón por la que quitó el convento: la princesa inquietaba a las monjas. El mismo día en que enterraron al duque en Madrid, el 30 de julio de 1573, la princesa despojó del hábito a fray Ambrosio Mariano, se lo vistió ella misma y se presentó en Pastrana diciendo que se había hecho monja carmelita. Felipe II y Santa Teresa dijeron que fue una decisión atropellada. La supresión del convento de Pastrana es aún más llamativa porque por la mente de Santa Teresa no pasaba de ninguna manera fundar algo y quitarlo después.

Santa Teresa y San Juan coincidieron en Pastrana. ¿Cuál fue su intervención?

En realidad, San Juan no coincidió en Pastrana con Santa Teresa, y al contrario de lo que se piensa, creo que fue Santa Teresa la que influyó en él. Coincidieron en Ávila, donde la santa le pidió ser capellán y director espiritual en la Encarnación. Allí le apresaron loa calzados en diciembre de 1577 y se lo llevan a Toledo, donde lo tuvieron varios meses encerrado literalmente en el "retrete" de la habitación reservada para el provincial. El cubículo tenía una pequeña abertura en el techo por la que entraba la única luz que veía. En todo el tiempo no se pudo cambiar el hábito, de manera que le invadieron los piojos. A mí me emociona siempre recordar que en esa pocilga surgió el 'Cántico espiritual', el poema más sublime de nuestra lengua y de otras que conozco.

¿Qué parte del pensamiento de Santa Teresa cree que sigue vigente hoy?
Santa Teresa, mujer, nieta de judío, sin formación teológica oficial, escribió 'El Libro de la Vida' en 1562 y literalmente salva el castellano para la expresión de la espiritualidad, prohibida tres años antes en el Índice de libros prohibidos del Inquisidor Valdés. Esta afirmación es válida, aunque en un estudio más amplio la matizaría. Siempre digo que 'Las moradas' es un libro al que se podría calificar hoy de psiquiatría preventiva: cada persona somos "como un castillo, todo de un diamante y muy claro cristal". A mí me parece que este es el mejor fundamento de la autoestima, y la tesis vale al margen de la postura religiosa del individuo. Al mismo tiempo, la autoestima como personas nos obliga a considerar a los otros como castillos de diamante; impone el respeto al otro, y en este sentido, es una ética. Diría que Santa Teresa es una existencialista en el sentido más moderno, porque sin discutir las teorías de los filósofos sobre la mujer—"yo soy mujer y ruin—ella se siente llamada a una misión personal, al margen de su linaje o género. Por último, defiende que la sencillez no te hace ni simplista ni simple. La efeméride de Santa Teresa es apropiada por la originalidad de su pensamiento y lo que significa su obra en la cultura española y en la coyuntura en que se escribió.

Si tuviera que recomendar un verso o un poema de Santa Teresa ¿cuál sería?
'Las moradas' es su gran libro clásico. Aquello de 'nada te turbe, nada te espante, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza…' Estas sentencias son, como he dicho, un auténtico tratado de psiquiatría. Y luego, 'Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero'. Como poesía, desde luego es superior la de San Juan de la Cruz: poesía "celestial y divina" (Menéndez Pelayo) que no tiene comparación con nada de este mundo.

¿Existen en Pastrana otros personajes que quizás pasen desapercibidos?
Hay un personaje simpático, Manuel de León Marchante (1631-1680), que fue capellán de lo que hoy es la catedral de Alcalá. Yo le llamo el proletario de Calderón porque hacía entremeses y jácaras para la comedia seria. Tiene un poema a los toros de Meco y escribió varias comedias. Otro es José del Olmo, arquitecto de la corte y constructor del cadalso donde murieron los condenados de 1680, cuando se hizo el último gran auto de fe de la Inquisición en la plaza Mayor de Madrid.

Para cualquier pastranero que quiera profundizar más sobre la historia de Pastrana y de Santa Teresa, ¿qué lecturas recomienda?
Sobre Pastrana, la gran obra de don Mariano Perez Cuenca, el último canónigo de la Colegiata. Fue una figura benemérita que ha sido puesta al día por Esther Alegre. Todos los trabajos de la profesora Esther Alegre aportan muchos datos nuevos y están muy bien escritos. Sobre la santa, Tiempo y vida de Santa Teresa de Efrén de la Madre de Dios y Otger Steggink, que recoge todas las referencias al contexto social y cultural; un libro del padre Teófanes Egido sobre el linaje judaico de Santa Teresa, y en el orden espiritual, hay muchas obras de los carmelitas. Sobre Santa Teresa y la Inquisición sigue siendo actual la obra maestra del mismo título publicada en 1972 por el P. Enrique Llamas Martínez.

Viñeta del 27/05/2017

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