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Editor: César Ortega  |  00:24h. 23.06.2017

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DCLM no se reponsabiliza de las opiniones dejadas por los visitantes de la web.

21/06/2017 23:49h.

Jacobo Medianero

La Educación Que Necesitamos

Habría que empezar por precisar en título de este artículo que, de manera originaria, era "la educación que queremos." Obviamente ese escenario educativo está, si cabe, mucho más lejos que el de la "educación que necesitamos" que, de por sí y debido a los diferentes gobiernos y medidas que no ayudan, o que directamente van en contra, no es sencillo pero sí realizable.

Necesitamos una educación pública que cumpla su verdadera función: ser un derecho de y para la ciudadanía. Para ello, es imprescindible abandonar el camino de la concertación de centros, máxime en aquéllos lugares donde existen escuelas públicas, para avanzar en la ampliación de la red de centros educativos de titularidad y gestión pública. Una educación que, lógicamente y para poder ser ese derecho que comentamos, debe ser absolutamente gratuita. Para ello es necesario una financiación acorde que, en primer lugar, no debe ser nunca contabilizada como un gasto sino como una inversión –además muy importante- en el futuro de nuestra sociedad. Es imprescindible igualarnos a Europa en este sentido y de manera inmediata creciendo hasta el 5% del PIB y poder, a partir de ese momento, avanzar hacia el 7% deseable.

Necesitamos, de manera urgente, una educación moderna que nos sirva para aprender, para evolucionar y, también, para que todo el alumnado pueda alcanzar el éxito escolar y social. Para ello hace falta introducir cambios metodológicos y organizativos, sobre todo, con respecto a la diversidad del alumnado, aumentando recursos en zonas y centros con mayores desventajas sociales. Cambios en las formaciones profesionales con remuneración de prácticas y aumento hasta los 18 años de la educación obligatoria. Para ello, obviamente, será necesario el aumento de plantillas de profesorado –y no despedirlos en verano- La reducción de las horas lectivas del cuerpo de profesoras y maestros mejorará la preparación y la formación de los mismos y, por supuesto, la reducción inmediata, imprescindible y general –no como medidas cosméticas ni anuncios vacíos- de una ratio de estudiantes que no debe superar los 20 por grupo en Primaria y Secundaria. Por su puesto, para formar con equidad deberemos introducir un currículo intercultural, ecológico, igualitario, laico e inclusivo, que debe evaluar los aprendizajes, es obvio, pero también la práctica docente y el funcionamiento de los centros. Incluso el propio sistema educativo.

Necesitamos una educación con un cuerpo único de profesorado, formado permanentemente –teórica y prácticamente- La estabilidad de las plantillas – no podemos seguir utilizando empleo precarios cuando se necesitan, sistemáticamente, miles de personas cada inicio de curso.- Las plazas interinas, por tanto, deben reducirse al mínimo posible y tenemos que reconocer la experiencia de este personal en las bolsas de trabajo, mientras gestionamos accesos diferenciados. Sería importante contar con un estatuto docente que emanara del acuerdo con la representación sindical.

Necesitamos una educación que no estandarice, que no haga "tabla rasa" y que sea permeable a las necesidades educativas de cada alumnado, centro o zona donde está implantada. Siempre, por supuesto, huyendo de la segregación, debemos ampliar la autonomía pedagógica para alcanzar esos objetivos, abriendo la participación democrática –y equilibrada- entre todos los actores de la comunidad educativa. Además, cada barrio, pueblo o zona es diferente y una buena inclusión de la escuela en la ciudad nos ayudará a que el entorno sirva como un auténtico recurso educativo.

Necesitamos una educación que cuide su universidad y la investigación. Esta necesidad es, incluso, como país. Imprescindible abandonar la senda de mercantilización en la que circula la Universidad Española y que, desde la aprobación de la "Estrategia Universidad 2015" es todavía más patente. La universidad debe ser pública y al servicio de toda la sociedad, gratuita para facilitar el acceso a todos los sectores de la población –con un sistema generalizado de becas-salario en tanto en cuanto se alcanza la gratuidad.- La democracia tiene que gobernar las universidades y la participación se hace imprescindible. Obviamente, con la participación también aparece la corresponsabilidad de todos los miembros de la comunidad. Una universidad que sirva para introducir nuevos modelos de investigación que promuevan el desarrollo sostenible compatible con el decrecimiento en el consumo de recursos naturales y, por supuesto, donde se asegure el carácter público de los resultados de las investigaciones

Podríamos ser más precisos en muchos puntos pero creo que, con estas líneas, queda claro hacia donde debería caminar nuestra educación y los resultados de la comparación con el sistema actual y hacia donde se está encaminando son claramente negativos. La educación será la base de una sociedad más justa, más equitativa y más capaz de hacernos alcanzar los objetivos, lógicos y comunes, que nos marcamos como pueblo.

Jacobo Medianero

20/06/2017 17:09h.

Julio García-Casarrubios Sainz

ENSEÑAR A REFLEXIONAR


Enseñar a reflexionar



No perdamos la perspectiva de que nos estamos refiriendo a enseñanzas obligatorias. Esto no se nos puede olvidar. Los alumnos que están cuatro años en la ESO no han elegido estar ahí. Por ello no podemos estar perdiendo el tiempo en enseñarles temas que solo sirven para aspirar a otros escalones. Si esos chicos no están, -todos- pensando en obtener un título para alcanzar otro escalón, no les exijamos la obtención de unos niveles, de unas calificaciones.

La Educación en los niveles obligatorios debe centrarse en preparar a ciudadanos para convivir. Para convivir en la familia, en su entorno, con sus políticos, en su trabajo. Un ciudadano que sepa reflexionar, que no se deje llevar por corrientes con intención de manipularlo. Un ciudadano que sepa entender y sentir, que sea sensible a lo que pasa a su alrededor. Un ciudadano que sepa escuchar, que sepa ser libre y tolerante.

Los encargados de formar opinión colectiva, bien sea desde el poder político, desde el poder financiero, o desde algún poder mediático, nos machacan diariamente con eslóganes simplistas y engañosos. La estructura social que tenemos en la actualidad, heredada de siglos, se basa en el conocimiento de materias instrumentales, pero olvida la enseñanza de reflexionar, de pensar, que es lo que necesita el ciudadano como miembro de la sociedad en la que tiene que convivir.

Tiene que aprender Lengua y Matemáticas, sí, pero como herramientas que les sirva a cada uno a solucionar sus intereses, y que al mismo tiempo les obligue a reflexionar. Tiene que saber historia, pero una historia que no sea propaganda ideológica, que sea una historia que le enseñe los errores cometidos en el pasado, para no repetirlos. Una historia que conduzca al alumno a investigar lo que él elija y le interese. Unas ciencias naturales que cubran sus expectativas, que le enseñen lo que han descubierto unos señores que se han dedicado a investigar para beneficio de los demás.

El alumno durante toda la ESO, debe estar integrado en grupos muy pequeños en los que los temas se elijan, y se desarrollen por los propios alumnos. Que pongan en el grupo las necesidades, y las respuestas mediante investigaciones y reflexiones.

Cuatro años de ESO, y dos de Bachiller, me parece mucho para lo primero y poco para lo segundo. Deberían ser tres y tres. Aunque primero de bachillerato fuese, debe ser, obligatorio. Diferenciando muy bien que la didáctica y organización de los cursos obligatorios deben ser muy distintas que la de los cursos voluntarios


Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real


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10/06/2017 13:31h.

Julio García-Casarrubios Sainz

LENGUA Y MATEMÁTICAS


Lengua y Matemáticas



Lengua y Matemáticas. Siempre se ha entendido que son estas las materias más importantes y más definitorias en el proceso de aprendizaje. Puede que no falte razón, aunque sería importante que el propio alumno lo considerase así. Si conseguimos que los alumnos estén convencidos de que la Lengua y las Matemáticas son las herramientas que mejor resuelven sus necesidades estará bien considerarlo así; pero si tratamos de darle la importancia en función de lo difícil que es aprobarlas estaremos cargándonos la finalidad de la enseñanza de la Lengua y las Matemáticas.

Si la Lengua la estructuramos como una serie de reglas ortográficas, como una cuestión de vocabulario obligatorio, como el conocimiento de una sintaxis más propia de filólogos, si nos empeñamos en que sepan distinguir las oraciones especificativas, estaremos organizando el mayor de los ladrillazos que no conducen a nada constructivo; estaremos llevando al convencimiento del alumno de para qué necesitan eso.

Tenemos que enfocar las clases de Lengua como una necesidad para resolver las dificultades que ellos tienen en su enforno, o en el entorno de su familia. Escribir cartas, elaborar informes, hablar, discutir aunque sea de fútbol, contar cuentos, leer libros,.. siempre inculcando la necesidad de hacerlo correctamente. Contar lo que hicimos el domingo, en forma oral y escrita. Siempre en grupos muy pequeños, y con la iniciativa de los alumnos. Son ellos los que tienen que elegir el trabajo en que se van a desenvolver.

Y en matemática un tanto de lo mismo. Un alumno de niveles obligatorios no tiene porqué soportar conceptos abstractos de matemáticas. Hay que presentarle la asignatura como la herramienta que resuelve sus inquietudes, sus necesidades. Es el propio alumno el que debe tomar la iniciativa de plantear un problema que tiene o que se le ocurre, y hacerle ver que con unos conocimientos de matemáticas se puede resolver.

Más que trigonometría, un alumno necesita ir formando en su mente la dimensión de las cosas. Los números no son entes abstractos que aparecen en un libro que aborrecen. Los números son el resultado de contar ovejas, contar vides, contar años, o contar futbolistas. Y para eso hay que desarrollar dos pasos: el concepto mental de los números y su forma de usarlos. Y no lo olvidemos: siempre como resultado de una necesidad que ellos mismos pongan en la mesa. Los problemas no los señala el profesor, del 1 al 10 de la página 35. No. Los plantea el alumno para resolver sus necesidades, o sus curiosidades.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real


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29/05/2017 18:16h.

Julio García-Casarrubios Sainz

NUEVO MODELO

Nuevo modelo



Lo que se debe plantear en cualquier proyecto sobre reforma del sistema educativo, o lo que debe mover a los implicados en acometer la inaplazable tarea de formular una nueva ley consensuada por todos los partidos y por todos los sectores de la comunidad educativa, es un nuevo modelo.

Un nuevo modelo que implique nuevas pedagogías, nuevas didácticas, nuevas concepciones en el binomio enseñanza/aprendizaje. Se trata de adaptar todo el proceso de enseñanza y convivencia en nuestros centros a los requerimientos de la vida actual. Está muy de moda, y lo hemos insistido en estas páginas, la introducción de las nuevas tecnologías en nuestras aulas. Está bien. Pero ese no es el objetivo. El objetivo es cambiar el modelo, y si para ese cambio son útiles las nuevas tecnologías, pues bienvenidas sean.

No caigamos en aquello de “nuevas tecnologías y viejas pedagogías. Eso es lo mismo que sustituirla pizarra y el pizarrín por una tablet. Queda muy bien, pero no hemos ganado nada. La nueva pedagogía tiene que estar basada en un mayor protagonismo del alumno. Tiene que ser el alumno el que elija sus propios temas, y no darle un temario que viene ya escrito y desarrollado desde la editorial.

Con el pesado libro en la mochila, el profesor señala a sus alumnos: para mañana el tema siguiente; el profesor lo explica, el alumno se lo estudia, y luego controles y más controles, con una calificación, que solo sirve para seleccionar a los alumnos. Para eso da lo mismo que en el aula haya pizarra con tiza y mucho polvo, o pizarra electrónica, muy moderna y muy bonita. ¡Qué bien queda! Pero la pedagogía sigue siendo la misma que en siglos pasados.

El alumno tendrá el ordenador para buscar el tema que le interese, para investigar aspectos relacionados con el tema elegido. El alumno trabajará a gusto, se sentirá motivado, habrá progresado, y lo más importante, se le habrá despertado el interés por saber, por buscar. Unos progresarán más, y otros menos; unos habrán elegido temas de mayor profundidad científica y otros se conformarán con niveles más sencillos. Bueno, ¿y qué? ¿De qué sirven los exámenes y las calificaciones?

En enseñanzas obligatorias, de nada. El profesor seguirá de cerca el trabajo de cada uno, les prestará la ayuda que le pidan, y velará porque no queden temas ignorados. Esa didáctica no se puede llevar a cabo con libro y cuaderno a la antigua usanza. Son muy útiles las nuevas tecnologías.


Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real


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23/05/2017 19:06h.

Junta De Castilla-La Mancha

El Gobierno Regional Considera Que €



§ El consejero de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Felpeto, ha agradecido a UNICEF Castilla-La Mancha el ser la primera institución que presentó al Consejo Escolar regional aportaciones para la elaboración del pacto por la educación a nivel estatal.



§ En la jornada se ha tratado el papel de las administraciones públicas en la construcción del pacto educativo y los aspectos claves para alcanzarlo desde la óptica de la sociedad civil.

Madrid, 23 de mayo de 2017.- El consejero de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Felpeto, ha destacado hoy que “estamos ante una gran oportunidad” para alcanzar un pacto por la educación a nivel estatal, “por razones de carácter político, al no tener ningún grupo en el Parlamento una mayoría absoluta para decidir”, y por contar con la voluntad por parte del Ministerio de “escuchar y llegar a acuerdos”.

Estas manifestaciones las ha realizado el consejero antes de asistir a la jornada ‘La educación como pilar de un pacto por la infancia’, que ha tenido lugar en el salón de actos de la Fundación Giner de los Ríos, que ha estado organizado por UNICEF, y en el que Felpeto ha subrayado que Castilla-La Mancha tiene una posición “muy optimista de cara a que dicho acuerdo se alcance cuanto antes”.

Asimismo, el titular de Educación ha agradecido a UNICEF Castilla-La Mancha el ser “la primera institución que presentó en el Consejo Escolar regional sus propuestas para la elaboración del pacto por la educación”, al tiempo que ha destacado que, en la actualidad, “nosotros estamos recogiendo esas propuestas para darles forma con el objetivo de que Castilla-La Mancha presente su proposición al pacto por la educación”.

Además el consejero de Educación, Cultura y Deportes ha subrayado que la presencia hoy de Castilla-La Mancha en esta jornada también persigue escuchar las aportaciones de UNICEF, así como de los partidos políticos, “con la intención de incorporar, si es posible, al proyecto educativo regional”.

En la jornada se ha tratado el papel de las administraciones públicas en la construcción del pacto educativo y los aspectos claves para alcanzarlo desde la óptica de la sociedad civil. Además se han puesto sobre la mesa las posturas de los representantes de los diferentes partidos políticos en el Senado sobre dicho pacto por la educación.

12/05/2017 01:32h.

Julio García-Casarrubios Sainz

TITULITIS


Titulitis


En España nos preocupa demasiado la “titulitis”. Es importante alcanzar un título. Es la prueba de que hemos superado unos niveles mínimos exigible para la obtención de ese título. Es motivo de orgullo, y de ahí que siga existiendo la costumbre de exhibirlo en la parte más noble de nuestras casas.

La bandera de un país es importante, es el símbolo de la patria, es el orgullo de pertenecer a ese país. Enseñamos nuestra bandera y estamos manifestando nuestra raíz, nuestro país, su cultura, sus costumbres. Pero ¡ojo! No confundamos, el país es más importante que su bandera. Hay de aquel que pretenda poner por delante la bandera, ponerla por delante de los problemas, de los ciudadanos de ese país.

Es muy importante tener colgado en la sala de espera de un médico su título de Licenciado en Medicina. Muy importante. Pero es más importante, mucho más importante, la pasión con la que ejerce su profesión, el entusiasmo que puso en sus estudios para obtener ese título, el cariño que pone al recibir a todos y cada uno de sus pacientes, lo a gusto que se siente ejerciendo esa profesión. El título no es más que el símbolo de todo lo encierra detrás de ese título.

El profesor no suele tener colgado su título en el aula, para que lo vean sus alumnos. No es frecuente. Quizá lo tenga colgado en el comedor de su casa. Pero, lo tenga donde lo tenga, lo destacable es su profesionalidad. Es más importante tener vocación que tener el título colgado. Son más importantes sus conocimientos de pedagogía, de didáctica, de organización escolar, de sicología infantil y juvenil. Son más importantes las materias que imparte que el título que le dieron cuando terminó sus estudios. Es más importante que el alumno se sienta integrado en el aula.

Pues bien: todo eso queda minimizado, no tiene ni punto de comparación con la titulación de un estudiante al acabar la ESO. Le van a dar un título y una orla, que sus padres lo ensañarán muy orgullosos de su hijo, y luego lo guardarán en el fondo del cajón, debajo de las mantelerías, muy bien planchado para que no se arrugue. A otros no selo daremos porque no selo merecen. Pero ¿y qué? Le demos o no le demos el título, lo importante, lo decisivo, es que ese alumno tenga un recuerdo para toda su vida de que allí le enseñaron a ser más feliz, a saber relacionarse con los demás, a inculcarles el deseo de saber, a que salga dispuesto a no abandonar jamás el convencimiento de que el saber lo va a hacer más libre ¿Eso se puede reflejar en un título? No. Entre otras razones porque es una obligación, del profesor, del alumno, de la sociedad. Ni exámenes, ni notas, ni titulaciones.


Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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30/04/2017 22:37h.

Julio García-Casarrubios Sainz

TITULACIÓN DE LA ESO


Titulación de la ESO



Se está creando una interesante polémica sobre por qué titulación debe darse a un alumno cuando termina la ESO, y qué requisitos deben darse para que se obtenga dicha titulación. Que haya polémica siempre es bueno, eso indica que hay posibilidad de debatir, y con el debate se enriquecen las ideas. Otro gallo nos hubiese cantado si la LOMCE de José Ignacio Wert, se hubiese sometido a debate, se hubiesen escuchado las polémicas, se hubiesen atendido las opiniones de los profesionales y de todos los sectores de la comunidad educativa.

Me agradaría ver en este foro el debate y la polémica suscitada con motivo de la nueva reforma que se pretende sacar adelante como un pacto de Estado. Se necesita un cambio sustancial en nuestro sistema educativo, porque llevamos muchos años en los que cada vez que cambia el signo político del Gobierno aparece una nueva ley. Así no vamos a ninguna parte.

Ha levantado una buena polémica el hecho de que se esté evaluando si dar el título de ESO a un alumno que su media no llegue a cinco o que tengan suspensas dos asignaturas que no sean las troncales. Dicho así parecería que estamos a punto de cometer un tremendo disparate. Darle el titulo a un alumno que no ha aprobado todo. “Qué disparte” -dirán algunos-.

El ministro tiene razón cuando dice que esa propuesta está basada en el principio de no cerrar las puertas a seguir estudiando; a darle la posibilidad de continuar, a aquellos alumnos que no les ha faltado mucho para legar al aprobado total. También parecería a primera vista algo razonable.

En este debate se nos olvida algo esencial, que no oigo por ninguna de las partes, y es que la ESO es eso, una Enseñanza Secundaria Obligatoria. Las titulaciones tienen sentido cuando una persona quiere “voluntariamente” conseguir algo, y para dárselo hay que someterlo a pruebas para ver si se le puede conceder. Por tanto aquí en este caso no podemos hablar de titulaciones. Solo será un certificado de que ha cumplido con la obligación de cursar el ciclo obligatorio de la ESO. A lo largo de los cuatro años de ESO no tiene porqué haber ni pruebas ni calificaciones ni nada que implique demostrar la superación de unos niveles. Nos debemos preocupar de que asistan, aprendan lo fundamental, y sobre todo que se encentren integrados. Seguiremos.


Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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22/04/2017 17:06h.

Julio García Casarrubios

Aprender Jugando



Aquellos que hablan de que “aprender jugando” está muy bien, pero que se corre el riesgo de perder el sentido fundamental de la enseñanza que no es otro que aprender con esfuerzo. Es sencillamente confundir las churras con las merinas. Aprender jugando es un método de motivación más viejo que la lluvia hacia abajo, y no podremos abandonarlo mientras en las aulas tengamos alumnos a los que les falta motivación por muchas razones, y muy variadas.

No dejaremos de insistir en que el reto del sistema educativo actual es que el hecho positivo de obligar a todos a permanecer en el sistema obliga a los docentes a hacer filigranas para que se sientan integrados esos alumnos que no entienden porqué se les obliga a estar ahí. Con la teoría del esfuerzo, con las calificaciones discriminatorias y las pruebas para promocionar, no ayudamos a estos alumnos a que se integren, a que al menos se sientan a gusto.

Hacen falta profesionales dotados de una gran preparación didáctica y pedagógica para afrontar ese reto. Lo venimos diciendo reiteradamente: a los alumnos que se les obliga a permanecer en el sistema, hay que proporcionarles medios para que aprendan a valorar las ventajas de saber, a valorar el trabajo bien hecho, a investigar en aquello que ellos despierten interés. No necesitamos clases en el sentido clásico académico, que siempre termina con los controles y las calificaciones; necesitamos grupos de trabajo que permitan la enseñanza individualizada.

Lo voy a decir una vez más: la primaria y la secundaria obligatoria tiene que basarse en el aprendizaje de lo que los alumnos quieran, de lo que los alumnos sientan curiosidad por saber, de lo que descubran ellos con su trabajo. No nos debe importar si unos han alcanzado una cantidad de conocimientos mayor o menor; no; no importa. Lo que debe importarnos es que salgan convencidos de que la escuela les ha proporcionado lo que ellos necesitaban, que la escuela les haya enseñado a pensar, a convivir, a ser tolerantes.

Si para ello necesitamos de las nuevas tecnología, pues bienvenidas sean; si para ello necesitamos ayudarnos del juego, pues viva el juego. No pongamos el punto de mira exclusivamente en el esfuerzo. Cada uno tiene una capacidad de esfuerzo, de trabajo, y a ello debemos adaptarnos. Lo importante es que a lo largo de su vida recuerden lo que la escuela les enseñó, y que se despierte en ellos el deseo de seguir aprendiendo a lo largo de su vida; que despertemos en ellos la necesidad de ser comprometidos en el entorno que les vaya a tocar vivir a cada uno.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real


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12/04/2017 11:46h.

Julio García-Casarrubios Sainz

Base De La Igualdad

Con el título: “La Educación es la Base de la Igualdad”, el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Felpeto Enríquez escribía en este diario que todo cambio social pasa por la Educación. Al leer este artículo me vino a la memoria el consejero de Educación que puso María Dolores (de) Cospedal. Fue el vivo retrato de lo que dice el Sr. Felpeto en su artículo: “Si queremos una sociedad desigualitaria, injusta, regresiva, con oportunidades para una minoría; si queremos una sociedad individualista, con escasas convicciones democráticas, solo tendremos que olvidarnos de la Educación”.

El consejero Marcial Marín, no tenía ni pajolera idea de Educación; ni falta que le hacía. Él estaba ahí puesto para desmantelar la Educación pública. Y para eso no hacía falta ser un experto en sistemas educativos. Basta, como dice Ángel Felpeto, olvidarnos de la Educación. No se trata de una afirmación mía caprichosa para desprestigiar al Gobierno del PP. No. Lo dijo él mismo, en el primer acto al que asistió como consejero; lo dijo a la primera de cambio.

“En esta Comunidad hay un 70 % de Escuela Pública y un 30 % de privada. Esto supone un desarreglo que vamos a acometer, hasta que se inviertan los porcentajes” Y vaya si lo hizo, no llegó hasta el final, porque perdieron el gobierno afortunadamente. Era una tarea fácil: abandonar la Escuela Pública. Así se desprestigia, y la gente se va a la privada.

No era un desarreglo. Porcentajes a los que aspiraba el Sr. Marín, -salvo alguna excepción- no existen en ningún país europeo. En Europa, salvo raras excepciones, los sistemas educativos están basados en la enseñanza pública; más pública cuanto más nivel de desarrollo y bienestar social disfrutan. Son datos muy fáciles de comprobar; el único que “los desconocía” era el Sr. Marín.

Admitimos y respetamos todas las posiciones; lo único que no admitimos es que se nos quiera engañar. Si es verdad que queremos una sociedad más igualitaria en derechos y oportunidades, tenemos que poner manos a la obra, y empezar desde la edad infantil, y prolongarla a través de toda la vida. Un sistema educativo integral, debe ser aquel que empieza en la edad más temprana posible, y continúa para siempre. Un sistema educativo basado en transmitir los principios de igualdad, de tolerancia, y de integración, no solo se transmite a los alumnos; estos lo seguirán transmitiendo a la familia y a su entorno. Lo mismo que los vicios se contagian, los valores que hacen una sociedad más inclusiva también.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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21/03/2017 12:36h.

Julio García-Casarrubios Sainz

Agrupar Alumnos



Agruparlos por calificaciones, por rendimiento, por interés… Nunca. Las aulas deben ser como la vida misma: plurales, heterogéneas. Pero no solo por razones sociológicas o éticas; no. Es que no se obtienen mejores resultados. Voy a explicar una sencilla experiencia que llevó a cabo un equipo pedagógico en un colegio durante la época de la EGB. Eran los cursos 6º, 7º y 8º, el ciclo de Segunda Etapa de EGB. El debate de si se ponía a los “buenos” en la línea A, y a los menos buenos en la línea B; o si por el contrario se formaban los grupos A y B mezclándolos aleatoriamente, estaba siempre presente.

Una promoción de alumnos, procedentes de la Primera Etapa, que habían terminado 5º curso de EGB, se clasificaron en función de las notas que traían de los cursos anteriores, de tal forma que en el grupo A quedaron todos los alumnos con mejor expediente; y colocaron en el B a los que tenían el expediente con peores notas. Esos dos grupos, salvo alguna baja o nueva incorporación permanecieron en la misma agrupación hasta que terminaron octavo. Es decir tres años.

En la promoción siguiente, un año después, se organizaron los grupos al empezar sexto de la siguiente forma. En los dos grupos A y B se colocaron los mismos chicos que chicas, el mismo número de sobresalientes, el mismo número de notables, de bienes de suficientes y de insuficientes; de tal forma que en ambos grupos había de todo por igual. Dos grupos completamente heterogéneos y con la misma pluralidad. Esa promoción se mantuvo con la misma agrupación hasta que llegaron a octavo.

En ambas promociones se efectuaron los mismos controles, las mismas pruebas, y los mismos sistemas de evaluación. En todos los aspectos los resultados en el segundo sistema de agrupación fueron mejores. En cuanto a las calificaciones totales y en cuanto al nivel de excelencia, no se notó mejoría ninguna en el caso de agruparlos a los buenos en una clase y a los malos en otra. Pero donde más diferencia se acusó a favor de las clases plurales fue en los niveles de integración, en los niveles de autoestima. Los alumnos rendían más porque se encontraban más a gusto; había menos rechazo. En el caso de agruparlos a los buenos en una clase y a los malos en otra, el número de alumnos inadaptados y rechazados dentro del sistema fue mayor.

En ese colegio no se volvió jamás a clasificar a los alumnos en aulas diferentes por buenos y malos. Sí hay que decir que la preparación de las clases por parte de los profesores presentaba más dificultades en el segundo sistema de agrupación

Julio García-Casarrubios Sainz

Valdepeñas. Ciudad-Real

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17/03/2017 09:58h.

ELOBSERVADORDCLM

La Educación Ante El Reto De La Nueva Era Digital Y Robótica

El mundo, nuestro mundo está cambiando y mucho más que va a cambiar en los próximos años. Se acelera el proceso de la imparable llegada de una nueva era que dejará casi en el olvido a la Industrial. Es la Era Digital o de la Robótica en la que ese mundo nuestro se poblará de nuevas ciudades, nuevos sistemas de comunicación, nuevos modelos de trabajo y probablemente también de intercambio de bienes y servicios. Puede que las palabras, estas palabras, se queden también pronto anticuadas pero existe un pilar básico, como aquellos que levantaron los primeros techos que cobijaron al ser humano.

Es la educación. Como valor, como testigo, como derecho. Este viernes se celebra el Día de la Enseñanza, con un acto institucional en el Teatro Palenque de Talavera de la Reina. Ya son 17 años en los que el gobierno regional reconoce a distintos centros, docentes, alumnos, personal de administración, equipos directivos, proyectos educativos que trabajan unidos para hacer posible la formación de las actuales y las nuevas generaciones.

Ahora más que nunca es importante esa educación para afrontar un futuro brillante pero también incierto y que debe resolver la pérdida de miles de empleos innecesarios en la nueva Era de la que hablamos.

La educación debe ir orientada hacia ese futuro, a la investigación y a estar cada vez más cerca del mundo laboral.

elObservadorDCLM

17/03/2017 09:57h.

Ángel Felpeto

La Educación Es La Base De La Igualdad

Todo cambio social pasa por la educación. La sociedad que queremos se gestará en la escuela que construyamos y se fundamentará en la educación que ofrezcamos. Si queremos una sociedad desigualitaria, injusta, regresiva, con oportunidades para una minoría; si queremos una sociedad individualista, con escasas convicciones democráticas, solo tendremos que olvidarnos de la educación; pero si queremos una sociedad en progreso, en que todas las personas sean iguales y, consecuentemente, tengan las mismas opciones para realizar sus sueños, una sociedad justa, solidaria y cohesionada, el conjunto de nosotros y nosotras estamos convocados a la tarea de educar.

El proyecto educativo de Castilla-La Mancha es un guión en que cada miembro de la ciudadanía tiene un papel que desempeñar para poner, en la escena de la realidad, el desarrollo y el bienestar. Debemos participar, porque, de eso, depende el éxito del proyecto.

Pero la educación no es solo una responsabilidad social y moral colectiva, sino que es también un derecho cuyo ejercicio debe prolongarse a lo largo de toda la vida. De acuerdo con esta convicción, es imprescindible posibilitar una escolarización desde edades tempranas que se extienda, como opción, a lo largo de todo el itinerario vital, para que cualquiera que así lo decida, se reincorpore al sistema en busca de un nuevo impulso para sus expectativas y anhelos.

Por otra parte, parece evidente que los dictados éticos de nuestro tiempo nos impulsan a preconizar y a proteger la igualdad como principio, a crear un marco de respeto y de atención a la diversidad, a la calidad entendida como el mayor grado de exigencia en los estándares de cada uno de los aspectos que conforman nuestro proyecto, siempre y cuando esos indicadores alcancen a todas las personas, sin distinción.

La institución escolar, en definitiva, debe ser concebida no solo como un centro de aprendizaje, sino también como una comunidad de convivencia, donde la resolución constructiva de los conflictos, el respeto a la diferencia, la interculturalidad y la participación activa en la construcción de un clima de concordia deben ser las líneas directrices.

No debemos perder de vista, en ningún momento, que es, también, una responsabilidad colectiva de nuestro tiempo cooperar para remover los obstáculos, para poder franquear las fronteras con libertad y sin perjuicio de la seguridad de todos y de todas. Por ello, la primera barrera que debe ser derribada es la de la comunicación, para lo que es imprescindible que la educación otorgue protagonismo al aprendizaje de otras lenguas distintas de la lengua madre.

No olvidemos, ni por un instante, que, si la escuela es la segunda instancia de socialización, tras la familia, el mundo del trabajo es un ámbito que representa un capítulo clave en la inserción social y en el respeto y el ejercicio de la dignidad de las personas. También en esta esfera, la educación tiene una respuesta importante que ofrecer a través de la Formación Profesional.

Tenemos, en suma, un número de desafíos por afrontar que coincide con el número de personas que vivimos en Castilla-La Mancha, pero todos ellos serán superados si empleamos, para ello, la educación, porque, hoy, más que nunca, la educación es la base de la igualdad.


Ángel Felpeto
Consejero de Educación, Cultura y Deportes

12/03/2017 12:43h.

Julio García-Casarrubios Sainz

La Segregación


Hace no muchos días leía un artículo de la periodista Milagros Pérez Oliva, sobre Educación. El artículo trataba de la preocupación que siempre ha ocupado, en el ámbito educativo, la forma de agrupar a los alumnos en las distintas aulas. Magnífico como en ella es habitual. Y leyéndolo, como digo, me vino a la cabeza un debate que siempre teníamos permanentemente en la Equipo Pedagógico de un Colegio, cuando impartíamos Segunda Etapa de EGB.

El debate siempre basculaba entre agrupar a los alumnos por notas y rendimiento, para lograr clases más homogéneas, o mezclarlos para que las clases fuesen más plurales y heterogéneas. A lo largo de mi vida profesional no he dejado de oír que los alumnos más aventajados eran perjudicados enormemente por la lentitud que imponían los más retrasados. Sentencia fatalista: los malos perjudican a los buenos.

Aunque solo sea por una pizca de solidaridad, ya la frase en sí, molesta a los oídos. Como si la sociedad, en la calle, en el trabajo, en la familia no fuese plural; como si no tuviéramos que convivir los más aventajados con los que, por circunstancias muy variadas, lo son menos. En los mismos centros educativos, ¿seleccionamos a los profesores por su preparación y rendimiento? ¡y a los alumnos sí! Pero es que además no es cierto. Partimos de un principio falso. No es cierto que los alumnos más lumbreras avancen más si los apartamos de los más torpes. No es cierto. ¿No será que es mucho más cómodo para el profesor quitarse de en medio a los más retrasados?

Algunos colegios, privados por supuesto, tienen fama de obtener mejores resultados, que otros. Gozan de un prestigio, -según ellos-, por el que sus alumnos llegan a ocupar los puestas más destacados en la sociedad. Falso. Primero: es muy fácil trabajar con alumnos que están más motivados en el mundo del estudio, es muy fácil trabajar con alumnos que gozan de todos los medios necesarios. Y no es que alcancen los puestos más destacados porque tienen mejor expediente académico, sino más bien porque ya provienen de esos mismos sectores más destacados.

Pero volvamos al debate que se plantea en los centros públicos a la hora de agrupar a los alumnos por aulas. Es cierto que la ampliación de la edad obligatoria está acusando más este debate. Lo venía oyendo en la EGB y lo oí con mucha más crudeza en la ESO. Es lógico. Es el precio que tenemos que pagar por la universalización del sistema educativo. El hecho de que todos los ciudadanos tengan que pasar por los centros de enseñanza hasta los 16 años, ha creado el problema de que haya más alumnos desmotivados. Pero, ¿qué hacemos? ¿Los sometemos a pruebas iniciales, los agrupamos según los resultados, los separamos? No. Continuaremos con este apasionante debate.

Valdepeñas. Ciudad-Real

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10/03/2017 09:53h.

MARIA

IGUALDAD PARA ALUMNOS CON NECESIDADES ESPECIALES.

Mi opinión o más bien una petición de ayuda es solicitar un aula TEA para la comarca de Tomelloso como tienen la mayoría de municipios de la provincia de C. Real y que Tomelloso y comarca que por ratio le corresponde y número de niños que se podrían beneficiar de esta aula.
Todo son buenas palabras cuando hablas con los equipos educativos, pero la única respuesta final es que ellos son funcionarios y no pueden luchar contra su administración pero no indican a las familias como reclamar, solicitar, que pasos se deben seguir.
Todo queda en una recomendación o sugerencia que hacer que seria lo mejor para el niño pero que como en tu localidad no hay pues ajo y agua.
Si nos puede ayudar estamos desesperados porque como familia no sabemos por donde empezar.

06/03/2017 23:33h.

Alicia Gómez

Pena

¡Qué pena! Han quitado la autoridad a los profesores y ahora se quejan de los problemas del alumnado! Pues a ver qué se hace ahora. A ver qué hacéis, políticos... Pacto por la educación (totalmente de acuerdo!)...pacto sobre el maltrato, pacto por...¡¡Pactos y más pactos!! Hay que dar más importancia a la educación que la que se le está dando. Una de las primeras competencias que se cedieron a las autonomías fue la de EDUCACIÓN y así pasa...Y los padres... sabemos tener hijos y luego no sabemos qué hacer con ellos.

02/03/2017 22:40h.

Julio García-Casarrubios Sainz

NUEVAS TECNOLOGÍAS

Nuevas tecnologías



En cualquier faceta del momento actual, apelamos a las nuevas tecnologías, y en Educación no podíamos ser menos. Un centro no universitario no está a la última si no tiene implantadas nuevas tecnologías. Hoy, un centro no se concibe si no tiene, o está en proceso de tenerlo, pizarras electrónicas, cañones en la mesa del profesor, sala de ordenadores, o incluso, colegios dotados de ordenadores personales para todos los alumnos. Muy bien. Hay que felicitar a los colegios, y a las administraciones públicas que así lo han considerado y se han volcado en invertir para modernizar los centros.

Ahora bien; unos han entendido esa innovación; han entendido que las nuevas tecnologías son un importante avance dentro de un sistema educativo moderno, pero sin olvidar que las nuevas tecnologías son una herramienta en la didáctica y en la metodología. Otros no; otros lo han considerado como un fin en sí mismo. Se han equivocado. La enseñanza no se moderniza por tener muchos aparatos informáticos. Lo que moderniza la enseñanza son las nuevas fórmulas, los nuevos métodos, la nueva pedagogía, la nueva forma de entender la enseñanza.

Podemos situarnos en una clase de Ciencias Naturales; una clase en la que su profesor, como el resto del claustro, está muy interesado en cambiar los sistemas tradicionales en sistemas más modernos, más dinámicos. La introducción de las nuevas tecnologías puede resultar fundamental, si lo entiende como una herramienta muy poderosa para cambiar de modelo, para cambiar el sistema de aprendizaje.

Según los métodos clásicos, el profesor señalaría una lección en el libro del alumno, lo complementaría con una explicación magistral utilizando la pizarra y la tiza, incluso mostrando diapositivas con un proyector. Y como ha sido siempre lo normal el alumno tendrá que estudiar la lección señalada, que posteriormente será preguntada en la tarima, con su nota correspondiente, y unos exámenes, y a unas calificaciones para comprobar si lo ha superado.

Si ese profesor no cambia de método, y considera un gran avance ayudarse de las nuevas tecnologías, ¿habrá mejorado? Quizá sí, pero no habrá, cambiado el método, no habrá modernizado la enseñanza. Con la incorporación de las nuevas tecnologías habremos perdido el tiempo y el dinero invertido. El cambio se producirá si hemos sustituido la explicación, el libro, el estudio, el examen, y la calificación, por el deseo de aprender, por la satisfacción de haber descubierto algo, por el placer de un trabajo en equipo bien hecho, por la investigación. En definitiva por haber aprendido a estudiar y a pensar.

Ese será el cambio. El cambio no será la utilización de ordenadores para seguir con la misma filosofía de aprendizaje de hace siglos.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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23/02/2017 09:25h.

Julio García-Casarrubios Sainz

Buscar La Innovación


El profesor Peter Senge, se plantea la pregunta de cómo tiene que afrontar un profesor el día a día en el aula, y llega a la conclusión de que en el siglo XXI lo último que se tiene que plantear el profesor es seguir los cánones por los que él aprendió. Es muy probable que el profesor tienda a poner en marcha el mismo método que emplearon con él sus profesores. Así no habrá innovación, así no lograremos una educación adaptada a los nuevos tiempos.

Con toda probabilidad ese profesor aprendió mediante lecciones magistrales. Profesores con gran preparación científica, que sabían mucho, y se dedicaban a transmitir su sabiduría. ¿Estaba mal?. Quizá no. Pero tratar de emplear el mismo método, cuando han pasado muchos años, es presentarse ante los alumnos como algo pasado, algo que no encaja en los tiempos actuales, que no responde a las inquietudes de sus alumnos.

Cuando la enseñanza era muy selectiva, cuando a las aulas acudían alumnos procedentes de sectores predestinados al estudio, bien por sus condiciones intelectuales o por sus condicionamientos socio-económicos, podía aceptarse que la enseñanza se basara en la transmisión de conocimientos exclusivamente. Pero hoy, que afortunadamente se ha universalizado, que hoy hasta los dieciséis años, por lo menos, tienen que permanecer en las aulas obligatoriamente, la mera transmisión de conocimientos es, a todas luces insuficiente; ni siquiera debe ser prioritario.

En un sistema educativo, por el que pasan todos los ciudadanos, las prioridades deben ser otras; deben ser la formación humana, la preparación para hacer frente a sus inquietudes, proporcionarle respuestas a su integración en la sociedad, enseñarle a convivir, y sobre todo hacerle ver la necesidad de formarse, no solo para resolver su futuro, sino para sentirse integrado en la sociedad. Las materias científica deben estar presentes, pero como instrumento, como complemento para su formación integral.

En el proyecto curricular deben estar muy presente todos elementos que contribuyan a sentirse integrados en la sociedad, desde su edad escolar; a saber convivir, a saber discutir, a saber tolerar; al amor por las cosas bien hechas, a pensar, a buscar las respuestas que necesiten en cada momento. Los conocimientos no deben llegar a través de una lección magistral de un profesor muy sabio, deben llegar a través de buscar el propio alumno aquello por lo que siente necesidad, o que siente curiosidad, o las respuestas que precisa.

Julio García-Casarrubios Sainz

Valdepeñas. Ciudad-Real

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11/02/2017 00:26h.

Julio García-Casarrubios Sainz

FORMAR CIUDADANOS

Formar ciudadanos

Estoy absolutamente convencido de que existe unanimidad en la idea de que en las enseñanzas obligatorias el objetivo fundamental de la Educación es “formar ciudadanos”. Las discrepancias surgen a la hora de aplicar el concepto y el campo que abarca esa formación. ¿Cómo formamos a los futuros ciudadanos y cuáles son los contenidos de esa tarea? ¿Qué tenemos que enseñarles y como?

Durante muchos años, y aún continúa vigente, se ha pensado, y así se ha desarrollado, que la Educación se lograba a base de enseñar lengua, matemáticas, geografía…, y la lista interminable de asignaturas. Se ha limitado el debate a establecer qué materias, cuales sí, y cuales no; incluso los tiempos dedicados a cada una en función de intereses y necesidades de un futuro ciudadano profesional. Ha sido el objetivo establecido, y a través de él, todo lo demás, como el esfuerzo, el trabajo, la competitividad, la preparación para ejercer distintas profesiones, para establecerse el día de mañana, para tener segura una subsistencia. “Para que seas algo en la vida”. No nos hemos salido de esos parámetros establecidos durante años.., yo diría que siglos.

Esos parámetros son necesarios pero no suficientes, porque nos hemos apartado del objetivo central que se debe establecer en una Educación moderna, en una Educación del siglo XXI. Es más: hemos estado los profesionales de la Educación preocupados, a veces en exceso, de preparar al alumno para el escalón siguiente. El profesorado de Enseñanzas Medias se ha quejado, y se quejan, de lo mal preparados que llegaban desde Primaria. Y no digamos en los niveles universitarios. Con cualquier profesor que hablas pone el punto de mira, por no decir le grito, del fracaso de los estudios, en que no llegan a la Universidad con la preparación adecuada.

Yo no voy a entrar en estas disquisiciones, porque son inútiles. Todos a quejarse de lo mal que vienen del nivel anterior, pero no se te ocurra plantear formar comisiones de trabajo para planificar la tarea educativa, de tal forma que esos saltos sean menos traumáticos para los alumnos. Eso no.

Ni la preparación de futuros profesionales para la vida, ni la preparación para solventar con éxito, los niveles siguientes, deben ser los objetivos prioritarios. Cada nivel tiene que tener su propia personalidad didáctica y de contenidos; y aparcar a un segundo plano las demás consideraciones; no desterrarlas, podemos utilizarlas como instrumentales. El objetivo fundamental debe ser “formar ciudadanos” de la menera más adecuada a cada nivel, a cada edad. No encontraremos la reforma educativa adecuada si no tenemos en cuenta al ciudadano, que lo es y lo será. Menos escalones, menos calificaciones, menos promociones, menos barreras selectivas, y más preparar para la vida.


Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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29/01/2017 09:50h.

Julio García-Casarrubios Sainz

Reforma Educativa

Nunca desde la Transición se ha hablado tanto de la necesidad de un pacto por la Educación. Pero no se alteren, no se preocupen: “No se va a hacer”. Y no se va a hacer, porque la derecha no quiere; lo tienen muy claro, ni pensarlo, ni hablar; no les interesa una sociedad formada para los tiempos actuales; en ningún momento de la historia han querido formar al ciudadano para hacer frente a los problemas que de verdad le afectan. La derecha no quiere y la izquierda no tiene la voluntad política de ponerla en marcha, no toma conciencia de lo que se juega.

La derecha pone siempre a personajes como Wert, que no tienen ni puñetera idea de lo que es la Educación, lo ponen para que no se arregle, para que todo siga igual, para que todo se conserve “como Dios manda”, para que sirva a los parámetros ideológicos de la derecha conservadora, y se olvide de los intereses generales de la ciudadanía. Y la izquierda, que lo sabe, se preocupa más de si va a mandar Podemos o el PSOE, si va mandar Iglesias o Errejón, si va a mandar Susana o Patxi, o no se sabe quién. Los líderes de la izquierda se olvidan de para qué están ahí.

Todos los unos y los otros, se olvidan de lo que es, de lo que debe ser, un sistema educativo moderno, progresista, adaptado a los tiempos que corren. Si este reto se hubiese tenido en cuenta, desde hace muchos años, no tendríamos personajes como Trump dominando la política mundial, no nos engañarían como a niños imberbes con populismos y nacionalismos retrógrados, porque sabrían lo que viene detrás.

Tenemos una sociedad con un enorme déficit de educación para la ciudadanía, que no es el catecismo de la izquierda bolchevique, como nos dicen los que no quieren una sociedad formada. Y ¿qué es una sociedad formada? Una sociedad que sabe matemáticas, lengua, ciencias, geografía e historia, sí. Pero que sabe también darse cuenta de lo que pasa a su alrededor, que sabe ser sensible a los graves problemas globales, que sabe discernir entre la verdad y la mentira, que sabe pensar, que sabe debatir, que sabe escuchar y respetar, que no se deja engañar. Esa reforma educativa no ha llegado ¿Llegará? No lo sé, pero, no nos engañemos: mientras no llegue, los Trump, los corruptos, y las eléctricas, seguirán a sus anchas.

Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com

23/01/2017 20:01h.

Julio García-Casarrubios Sainz

EDUCACIÓN ACTIVA

Educación activa


Al menos desde la época de la Institución Libre de Enseñanza, ya hace unos pocos años, se nos ha enseñado que la didáctica en clase debe estar basada en una enseñanza activa. La práctica de un profesor que habla y un alumno que escucha sentado y callado, ya pasó. Bueno. Mejor dicho: Ya debía haber pasado. Todavía queda algún vestigio, que no somos capaces de deshacernos.

A propósito de la enseñanza activa, la periodista Ana Torres Menárguez le ha hecho una entrevista al profesor Peter Senge, en la que manifiesta su rechazo a lo que él llama “modelo de aprendizaje pasivo”. Este profesor californiano, está considerado como uno de los 50 pensadores más influyentes en la actualidad.

Aunque el tema es muy antiguo, me llamó poderosamente la atención el título: “El profesor del siglo XXI tiene que enseñar lo que no sabe”. Dicho así parece una barbaridad, pero lo parece porque estamos encasillados en el método de enseñanza basado en que el profesor transmite a sus alumnos lo que él sabe, lo que él ha aprendido previamente. Y no tiene porqué ser así.

El profesor tiene que transmitir la técnica, la práctica, del aprendizaje; el profesor tiene que transmitir la ilusión por saber; el profesor tiene que enseñar a pensar, a razonar, a investigar, a debatir. Pero eso no es obstáculo para que el profesor, a su vez, aprenda del alumno. La imagen de un profesor que todo lo sabe, y un alumno que no sabe, o que sabe muy poco, la imagen de un profesor que tiene todas las respuestas, hay que desterrarla del sistema educativo, porque es la causa de que el alumno se sienta a una distancia inalcanzable.

Seguro que hay muchos alumnos que saben de ordenador y de móviles, más que muchos profesores. ¿Y qué? El alumno le muestra la nueva tecnología, y el profesor le anima a que la aproveche para investigar en el grave problema del cambio climático. Así el alumno se sentirá como el descubridor de una enormidad de conocimientos sobre sobre el clima y sus consecuencias.

La escuela, debe ser un centro de interés por aprender. Todos. Debe convertirse en un centro de investigación. Un centro en el que todos aportan lo que saben, y todos aprenden cosas nuevas. Los libros, los medios de comunicación, y las nuevas tecnologías deben ser las herramientas del saber. El alumno sentirá el estímulo por aprender, y no por el miedo a una calificación, a un suspenso, o a una repetición. Ese es el cambio que la sociedad del siglo XXI espera.

El profesor deber ser el experto en didáctica, en pedagogía, en sicología infantil y juvenil, en sociología. El profesor debe ser admirado, no por lo que sabe, que también, sino por lo que es capaz de infundir, de organizar, de emprender, de comprender. Tenemos que llegar al día en que un alumno esté en condiciones de enseñar a un profesor algo que ha descubierto y que el profesor no lo sabía.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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Viñeta del 22/06/2017

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