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Editor: César Ortega  |  14:11h. 28.04.2017

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22/04/2017 17:06h.

Julio García Casarrubios

Aprender Jugando



Aquellos que hablan de que “aprender jugando” está muy bien, pero que se corre el riesgo de perder el sentido fundamental de la enseñanza que no es otro que aprender con esfuerzo. Es sencillamente confundir las churras con las merinas. Aprender jugando es un método de motivación más viejo que la lluvia hacia abajo, y no podremos abandonarlo mientras en las aulas tengamos alumnos a los que les falta motivación por muchas razones, y muy variadas.

No dejaremos de insistir en que el reto del sistema educativo actual es que el hecho positivo de obligar a todos a permanecer en el sistema obliga a los docentes a hacer filigranas para que se sientan integrados esos alumnos que no entienden porqué se les obliga a estar ahí. Con la teoría del esfuerzo, con las calificaciones discriminatorias y las pruebas para promocionar, no ayudamos a estos alumnos a que se integren, a que al menos se sientan a gusto.

Hacen falta profesionales dotados de una gran preparación didáctica y pedagógica para afrontar ese reto. Lo venimos diciendo reiteradamente: a los alumnos que se les obliga a permanecer en el sistema, hay que proporcionarles medios para que aprendan a valorar las ventajas de saber, a valorar el trabajo bien hecho, a investigar en aquello que ellos despierten interés. No necesitamos clases en el sentido clásico académico, que siempre termina con los controles y las calificaciones; necesitamos grupos de trabajo que permitan la enseñanza individualizada.

Lo voy a decir una vez más: la primaria y la secundaria obligatoria tiene que basarse en el aprendizaje de lo que los alumnos quieran, de lo que los alumnos sientan curiosidad por saber, de lo que descubran ellos con su trabajo. No nos debe importar si unos han alcanzado una cantidad de conocimientos mayor o menor; no; no importa. Lo que debe importarnos es que salgan convencidos de que la escuela les ha proporcionado lo que ellos necesitaban, que la escuela les haya enseñado a pensar, a convivir, a ser tolerantes.

Si para ello necesitamos de las nuevas tecnología, pues bienvenidas sean; si para ello necesitamos ayudarnos del juego, pues viva el juego. No pongamos el punto de mira exclusivamente en el esfuerzo. Cada uno tiene una capacidad de esfuerzo, de trabajo, y a ello debemos adaptarnos. Lo importante es que a lo largo de su vida recuerden lo que la escuela les enseñó, y que se despierte en ellos el deseo de seguir aprendiendo a lo largo de su vida; que despertemos en ellos la necesidad de ser comprometidos en el entorno que les vaya a tocar vivir a cada uno.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real


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12/04/2017 11:46h.

Julio García-Casarrubios Sainz

Base De La Igualdad

Con el título: “La Educación es la Base de la Igualdad”, el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Felpeto Enríquez escribía en este diario que todo cambio social pasa por la Educación. Al leer este artículo me vino a la memoria el consejero de Educación que puso María Dolores (de) Cospedal. Fue el vivo retrato de lo que dice el Sr. Felpeto en su artículo: “Si queremos una sociedad desigualitaria, injusta, regresiva, con oportunidades para una minoría; si queremos una sociedad individualista, con escasas convicciones democráticas, solo tendremos que olvidarnos de la Educación”.

El consejero Marcial Marín, no tenía ni pajolera idea de Educación; ni falta que le hacía. Él estaba ahí puesto para desmantelar la Educación pública. Y para eso no hacía falta ser un experto en sistemas educativos. Basta, como dice Ángel Felpeto, olvidarnos de la Educación. No se trata de una afirmación mía caprichosa para desprestigiar al Gobierno del PP. No. Lo dijo él mismo, en el primer acto al que asistió como consejero; lo dijo a la primera de cambio.

“En esta Comunidad hay un 70 % de Escuela Pública y un 30 % de privada. Esto supone un desarreglo que vamos a acometer, hasta que se inviertan los porcentajes” Y vaya si lo hizo, no llegó hasta el final, porque perdieron el gobierno afortunadamente. Era una tarea fácil: abandonar la Escuela Pública. Así se desprestigia, y la gente se va a la privada.

No era un desarreglo. Porcentajes a los que aspiraba el Sr. Marín, -salvo alguna excepción- no existen en ningún país europeo. En Europa, salvo raras excepciones, los sistemas educativos están basados en la enseñanza pública; más pública cuanto más nivel de desarrollo y bienestar social disfrutan. Son datos muy fáciles de comprobar; el único que “los desconocía” era el Sr. Marín.

Admitimos y respetamos todas las posiciones; lo único que no admitimos es que se nos quiera engañar. Si es verdad que queremos una sociedad más igualitaria en derechos y oportunidades, tenemos que poner manos a la obra, y empezar desde la edad infantil, y prolongarla a través de toda la vida. Un sistema educativo integral, debe ser aquel que empieza en la edad más temprana posible, y continúa para siempre. Un sistema educativo basado en transmitir los principios de igualdad, de tolerancia, y de integración, no solo se transmite a los alumnos; estos lo seguirán transmitiendo a la familia y a su entorno. Lo mismo que los vicios se contagian, los valores que hacen una sociedad más inclusiva también.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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21/03/2017 12:36h.

Julio García-Casarrubios Sainz

Agrupar Alumnos



Agruparlos por calificaciones, por rendimiento, por interés… Nunca. Las aulas deben ser como la vida misma: plurales, heterogéneas. Pero no solo por razones sociológicas o éticas; no. Es que no se obtienen mejores resultados. Voy a explicar una sencilla experiencia que llevó a cabo un equipo pedagógico en un colegio durante la época de la EGB. Eran los cursos 6º, 7º y 8º, el ciclo de Segunda Etapa de EGB. El debate de si se ponía a los “buenos” en la línea A, y a los menos buenos en la línea B; o si por el contrario se formaban los grupos A y B mezclándolos aleatoriamente, estaba siempre presente.

Una promoción de alumnos, procedentes de la Primera Etapa, que habían terminado 5º curso de EGB, se clasificaron en función de las notas que traían de los cursos anteriores, de tal forma que en el grupo A quedaron todos los alumnos con mejor expediente; y colocaron en el B a los que tenían el expediente con peores notas. Esos dos grupos, salvo alguna baja o nueva incorporación permanecieron en la misma agrupación hasta que terminaron octavo. Es decir tres años.

En la promoción siguiente, un año después, se organizaron los grupos al empezar sexto de la siguiente forma. En los dos grupos A y B se colocaron los mismos chicos que chicas, el mismo número de sobresalientes, el mismo número de notables, de bienes de suficientes y de insuficientes; de tal forma que en ambos grupos había de todo por igual. Dos grupos completamente heterogéneos y con la misma pluralidad. Esa promoción se mantuvo con la misma agrupación hasta que llegaron a octavo.

En ambas promociones se efectuaron los mismos controles, las mismas pruebas, y los mismos sistemas de evaluación. En todos los aspectos los resultados en el segundo sistema de agrupación fueron mejores. En cuanto a las calificaciones totales y en cuanto al nivel de excelencia, no se notó mejoría ninguna en el caso de agruparlos a los buenos en una clase y a los malos en otra. Pero donde más diferencia se acusó a favor de las clases plurales fue en los niveles de integración, en los niveles de autoestima. Los alumnos rendían más porque se encontraban más a gusto; había menos rechazo. En el caso de agruparlos a los buenos en una clase y a los malos en otra, el número de alumnos inadaptados y rechazados dentro del sistema fue mayor.

En ese colegio no se volvió jamás a clasificar a los alumnos en aulas diferentes por buenos y malos. Sí hay que decir que la preparación de las clases por parte de los profesores presentaba más dificultades en el segundo sistema de agrupación

Julio García-Casarrubios Sainz

Valdepeñas. Ciudad-Real

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17/03/2017 09:58h.

ELOBSERVADORDCLM

La Educación Ante El Reto De La Nueva Era Digital Y Robótica

El mundo, nuestro mundo está cambiando y mucho más que va a cambiar en los próximos años. Se acelera el proceso de la imparable llegada de una nueva era que dejará casi en el olvido a la Industrial. Es la Era Digital o de la Robótica en la que ese mundo nuestro se poblará de nuevas ciudades, nuevos sistemas de comunicación, nuevos modelos de trabajo y probablemente también de intercambio de bienes y servicios. Puede que las palabras, estas palabras, se queden también pronto anticuadas pero existe un pilar básico, como aquellos que levantaron los primeros techos que cobijaron al ser humano.

Es la educación. Como valor, como testigo, como derecho. Este viernes se celebra el Día de la Enseñanza, con un acto institucional en el Teatro Palenque de Talavera de la Reina. Ya son 17 años en los que el gobierno regional reconoce a distintos centros, docentes, alumnos, personal de administración, equipos directivos, proyectos educativos que trabajan unidos para hacer posible la formación de las actuales y las nuevas generaciones.

Ahora más que nunca es importante esa educación para afrontar un futuro brillante pero también incierto y que debe resolver la pérdida de miles de empleos innecesarios en la nueva Era de la que hablamos.

La educación debe ir orientada hacia ese futuro, a la investigación y a estar cada vez más cerca del mundo laboral.

elObservadorDCLM

17/03/2017 09:57h.

Ángel Felpeto

La Educación Es La Base De La Igualdad

Todo cambio social pasa por la educación. La sociedad que queremos se gestará en la escuela que construyamos y se fundamentará en la educación que ofrezcamos. Si queremos una sociedad desigualitaria, injusta, regresiva, con oportunidades para una minoría; si queremos una sociedad individualista, con escasas convicciones democráticas, solo tendremos que olvidarnos de la educación; pero si queremos una sociedad en progreso, en que todas las personas sean iguales y, consecuentemente, tengan las mismas opciones para realizar sus sueños, una sociedad justa, solidaria y cohesionada, el conjunto de nosotros y nosotras estamos convocados a la tarea de educar.

El proyecto educativo de Castilla-La Mancha es un guión en que cada miembro de la ciudadanía tiene un papel que desempeñar para poner, en la escena de la realidad, el desarrollo y el bienestar. Debemos participar, porque, de eso, depende el éxito del proyecto.

Pero la educación no es solo una responsabilidad social y moral colectiva, sino que es también un derecho cuyo ejercicio debe prolongarse a lo largo de toda la vida. De acuerdo con esta convicción, es imprescindible posibilitar una escolarización desde edades tempranas que se extienda, como opción, a lo largo de todo el itinerario vital, para que cualquiera que así lo decida, se reincorpore al sistema en busca de un nuevo impulso para sus expectativas y anhelos.

Por otra parte, parece evidente que los dictados éticos de nuestro tiempo nos impulsan a preconizar y a proteger la igualdad como principio, a crear un marco de respeto y de atención a la diversidad, a la calidad entendida como el mayor grado de exigencia en los estándares de cada uno de los aspectos que conforman nuestro proyecto, siempre y cuando esos indicadores alcancen a todas las personas, sin distinción.

La institución escolar, en definitiva, debe ser concebida no solo como un centro de aprendizaje, sino también como una comunidad de convivencia, donde la resolución constructiva de los conflictos, el respeto a la diferencia, la interculturalidad y la participación activa en la construcción de un clima de concordia deben ser las líneas directrices.

No debemos perder de vista, en ningún momento, que es, también, una responsabilidad colectiva de nuestro tiempo cooperar para remover los obstáculos, para poder franquear las fronteras con libertad y sin perjuicio de la seguridad de todos y de todas. Por ello, la primera barrera que debe ser derribada es la de la comunicación, para lo que es imprescindible que la educación otorgue protagonismo al aprendizaje de otras lenguas distintas de la lengua madre.

No olvidemos, ni por un instante, que, si la escuela es la segunda instancia de socialización, tras la familia, el mundo del trabajo es un ámbito que representa un capítulo clave en la inserción social y en el respeto y el ejercicio de la dignidad de las personas. También en esta esfera, la educación tiene una respuesta importante que ofrecer a través de la Formación Profesional.

Tenemos, en suma, un número de desafíos por afrontar que coincide con el número de personas que vivimos en Castilla-La Mancha, pero todos ellos serán superados si empleamos, para ello, la educación, porque, hoy, más que nunca, la educación es la base de la igualdad.


Ángel Felpeto
Consejero de Educación, Cultura y Deportes

12/03/2017 12:43h.

Julio García-Casarrubios Sainz

La Segregación


Hace no muchos días leía un artículo de la periodista Milagros Pérez Oliva, sobre Educación. El artículo trataba de la preocupación que siempre ha ocupado, en el ámbito educativo, la forma de agrupar a los alumnos en las distintas aulas. Magnífico como en ella es habitual. Y leyéndolo, como digo, me vino a la cabeza un debate que siempre teníamos permanentemente en la Equipo Pedagógico de un Colegio, cuando impartíamos Segunda Etapa de EGB.

El debate siempre basculaba entre agrupar a los alumnos por notas y rendimiento, para lograr clases más homogéneas, o mezclarlos para que las clases fuesen más plurales y heterogéneas. A lo largo de mi vida profesional no he dejado de oír que los alumnos más aventajados eran perjudicados enormemente por la lentitud que imponían los más retrasados. Sentencia fatalista: los malos perjudican a los buenos.

Aunque solo sea por una pizca de solidaridad, ya la frase en sí, molesta a los oídos. Como si la sociedad, en la calle, en el trabajo, en la familia no fuese plural; como si no tuviéramos que convivir los más aventajados con los que, por circunstancias muy variadas, lo son menos. En los mismos centros educativos, ¿seleccionamos a los profesores por su preparación y rendimiento? ¡y a los alumnos sí! Pero es que además no es cierto. Partimos de un principio falso. No es cierto que los alumnos más lumbreras avancen más si los apartamos de los más torpes. No es cierto. ¿No será que es mucho más cómodo para el profesor quitarse de en medio a los más retrasados?

Algunos colegios, privados por supuesto, tienen fama de obtener mejores resultados, que otros. Gozan de un prestigio, -según ellos-, por el que sus alumnos llegan a ocupar los puestas más destacados en la sociedad. Falso. Primero: es muy fácil trabajar con alumnos que están más motivados en el mundo del estudio, es muy fácil trabajar con alumnos que gozan de todos los medios necesarios. Y no es que alcancen los puestos más destacados porque tienen mejor expediente académico, sino más bien porque ya provienen de esos mismos sectores más destacados.

Pero volvamos al debate que se plantea en los centros públicos a la hora de agrupar a los alumnos por aulas. Es cierto que la ampliación de la edad obligatoria está acusando más este debate. Lo venía oyendo en la EGB y lo oí con mucha más crudeza en la ESO. Es lógico. Es el precio que tenemos que pagar por la universalización del sistema educativo. El hecho de que todos los ciudadanos tengan que pasar por los centros de enseñanza hasta los 16 años, ha creado el problema de que haya más alumnos desmotivados. Pero, ¿qué hacemos? ¿Los sometemos a pruebas iniciales, los agrupamos según los resultados, los separamos? No. Continuaremos con este apasionante debate.

Valdepeñas. Ciudad-Real

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10/03/2017 09:53h.

MARIA

IGUALDAD PARA ALUMNOS CON NECESIDADES ESPECIALES.

Mi opinión o más bien una petición de ayuda es solicitar un aula TEA para la comarca de Tomelloso como tienen la mayoría de municipios de la provincia de C. Real y que Tomelloso y comarca que por ratio le corresponde y número de niños que se podrían beneficiar de esta aula.
Todo son buenas palabras cuando hablas con los equipos educativos, pero la única respuesta final es que ellos son funcionarios y no pueden luchar contra su administración pero no indican a las familias como reclamar, solicitar, que pasos se deben seguir.
Todo queda en una recomendación o sugerencia que hacer que seria lo mejor para el niño pero que como en tu localidad no hay pues ajo y agua.
Si nos puede ayudar estamos desesperados porque como familia no sabemos por donde empezar.

06/03/2017 23:33h.

Alicia Gómez

Pena

¡Qué pena! Han quitado la autoridad a los profesores y ahora se quejan de los problemas del alumnado! Pues a ver qué se hace ahora. A ver qué hacéis, políticos... Pacto por la educación (totalmente de acuerdo!)...pacto sobre el maltrato, pacto por...¡¡Pactos y más pactos!! Hay que dar más importancia a la educación que la que se le está dando. Una de las primeras competencias que se cedieron a las autonomías fue la de EDUCACIÓN y así pasa...Y los padres... sabemos tener hijos y luego no sabemos qué hacer con ellos.

02/03/2017 22:40h.

Julio García-Casarrubios Sainz

NUEVAS TECNOLOGÍAS

Nuevas tecnologías



En cualquier faceta del momento actual, apelamos a las nuevas tecnologías, y en Educación no podíamos ser menos. Un centro no universitario no está a la última si no tiene implantadas nuevas tecnologías. Hoy, un centro no se concibe si no tiene, o está en proceso de tenerlo, pizarras electrónicas, cañones en la mesa del profesor, sala de ordenadores, o incluso, colegios dotados de ordenadores personales para todos los alumnos. Muy bien. Hay que felicitar a los colegios, y a las administraciones públicas que así lo han considerado y se han volcado en invertir para modernizar los centros.

Ahora bien; unos han entendido esa innovación; han entendido que las nuevas tecnologías son un importante avance dentro de un sistema educativo moderno, pero sin olvidar que las nuevas tecnologías son una herramienta en la didáctica y en la metodología. Otros no; otros lo han considerado como un fin en sí mismo. Se han equivocado. La enseñanza no se moderniza por tener muchos aparatos informáticos. Lo que moderniza la enseñanza son las nuevas fórmulas, los nuevos métodos, la nueva pedagogía, la nueva forma de entender la enseñanza.

Podemos situarnos en una clase de Ciencias Naturales; una clase en la que su profesor, como el resto del claustro, está muy interesado en cambiar los sistemas tradicionales en sistemas más modernos, más dinámicos. La introducción de las nuevas tecnologías puede resultar fundamental, si lo entiende como una herramienta muy poderosa para cambiar de modelo, para cambiar el sistema de aprendizaje.

Según los métodos clásicos, el profesor señalaría una lección en el libro del alumno, lo complementaría con una explicación magistral utilizando la pizarra y la tiza, incluso mostrando diapositivas con un proyector. Y como ha sido siempre lo normal el alumno tendrá que estudiar la lección señalada, que posteriormente será preguntada en la tarima, con su nota correspondiente, y unos exámenes, y a unas calificaciones para comprobar si lo ha superado.

Si ese profesor no cambia de método, y considera un gran avance ayudarse de las nuevas tecnologías, ¿habrá mejorado? Quizá sí, pero no habrá, cambiado el método, no habrá modernizado la enseñanza. Con la incorporación de las nuevas tecnologías habremos perdido el tiempo y el dinero invertido. El cambio se producirá si hemos sustituido la explicación, el libro, el estudio, el examen, y la calificación, por el deseo de aprender, por la satisfacción de haber descubierto algo, por el placer de un trabajo en equipo bien hecho, por la investigación. En definitiva por haber aprendido a estudiar y a pensar.

Ese será el cambio. El cambio no será la utilización de ordenadores para seguir con la misma filosofía de aprendizaje de hace siglos.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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23/02/2017 09:25h.

Julio García-Casarrubios Sainz

Buscar La Innovación


El profesor Peter Senge, se plantea la pregunta de cómo tiene que afrontar un profesor el día a día en el aula, y llega a la conclusión de que en el siglo XXI lo último que se tiene que plantear el profesor es seguir los cánones por los que él aprendió. Es muy probable que el profesor tienda a poner en marcha el mismo método que emplearon con él sus profesores. Así no habrá innovación, así no lograremos una educación adaptada a los nuevos tiempos.

Con toda probabilidad ese profesor aprendió mediante lecciones magistrales. Profesores con gran preparación científica, que sabían mucho, y se dedicaban a transmitir su sabiduría. ¿Estaba mal?. Quizá no. Pero tratar de emplear el mismo método, cuando han pasado muchos años, es presentarse ante los alumnos como algo pasado, algo que no encaja en los tiempos actuales, que no responde a las inquietudes de sus alumnos.

Cuando la enseñanza era muy selectiva, cuando a las aulas acudían alumnos procedentes de sectores predestinados al estudio, bien por sus condiciones intelectuales o por sus condicionamientos socio-económicos, podía aceptarse que la enseñanza se basara en la transmisión de conocimientos exclusivamente. Pero hoy, que afortunadamente se ha universalizado, que hoy hasta los dieciséis años, por lo menos, tienen que permanecer en las aulas obligatoriamente, la mera transmisión de conocimientos es, a todas luces insuficiente; ni siquiera debe ser prioritario.

En un sistema educativo, por el que pasan todos los ciudadanos, las prioridades deben ser otras; deben ser la formación humana, la preparación para hacer frente a sus inquietudes, proporcionarle respuestas a su integración en la sociedad, enseñarle a convivir, y sobre todo hacerle ver la necesidad de formarse, no solo para resolver su futuro, sino para sentirse integrado en la sociedad. Las materias científica deben estar presentes, pero como instrumento, como complemento para su formación integral.

En el proyecto curricular deben estar muy presente todos elementos que contribuyan a sentirse integrados en la sociedad, desde su edad escolar; a saber convivir, a saber discutir, a saber tolerar; al amor por las cosas bien hechas, a pensar, a buscar las respuestas que necesiten en cada momento. Los conocimientos no deben llegar a través de una lección magistral de un profesor muy sabio, deben llegar a través de buscar el propio alumno aquello por lo que siente necesidad, o que siente curiosidad, o las respuestas que precisa.

Julio García-Casarrubios Sainz

Valdepeñas. Ciudad-Real

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11/02/2017 00:26h.

Julio García-Casarrubios Sainz

FORMAR CIUDADANOS

Formar ciudadanos

Estoy absolutamente convencido de que existe unanimidad en la idea de que en las enseñanzas obligatorias el objetivo fundamental de la Educación es “formar ciudadanos”. Las discrepancias surgen a la hora de aplicar el concepto y el campo que abarca esa formación. ¿Cómo formamos a los futuros ciudadanos y cuáles son los contenidos de esa tarea? ¿Qué tenemos que enseñarles y como?

Durante muchos años, y aún continúa vigente, se ha pensado, y así se ha desarrollado, que la Educación se lograba a base de enseñar lengua, matemáticas, geografía…, y la lista interminable de asignaturas. Se ha limitado el debate a establecer qué materias, cuales sí, y cuales no; incluso los tiempos dedicados a cada una en función de intereses y necesidades de un futuro ciudadano profesional. Ha sido el objetivo establecido, y a través de él, todo lo demás, como el esfuerzo, el trabajo, la competitividad, la preparación para ejercer distintas profesiones, para establecerse el día de mañana, para tener segura una subsistencia. “Para que seas algo en la vida”. No nos hemos salido de esos parámetros establecidos durante años.., yo diría que siglos.

Esos parámetros son necesarios pero no suficientes, porque nos hemos apartado del objetivo central que se debe establecer en una Educación moderna, en una Educación del siglo XXI. Es más: hemos estado los profesionales de la Educación preocupados, a veces en exceso, de preparar al alumno para el escalón siguiente. El profesorado de Enseñanzas Medias se ha quejado, y se quejan, de lo mal preparados que llegaban desde Primaria. Y no digamos en los niveles universitarios. Con cualquier profesor que hablas pone el punto de mira, por no decir le grito, del fracaso de los estudios, en que no llegan a la Universidad con la preparación adecuada.

Yo no voy a entrar en estas disquisiciones, porque son inútiles. Todos a quejarse de lo mal que vienen del nivel anterior, pero no se te ocurra plantear formar comisiones de trabajo para planificar la tarea educativa, de tal forma que esos saltos sean menos traumáticos para los alumnos. Eso no.

Ni la preparación de futuros profesionales para la vida, ni la preparación para solventar con éxito, los niveles siguientes, deben ser los objetivos prioritarios. Cada nivel tiene que tener su propia personalidad didáctica y de contenidos; y aparcar a un segundo plano las demás consideraciones; no desterrarlas, podemos utilizarlas como instrumentales. El objetivo fundamental debe ser “formar ciudadanos” de la menera más adecuada a cada nivel, a cada edad. No encontraremos la reforma educativa adecuada si no tenemos en cuenta al ciudadano, que lo es y lo será. Menos escalones, menos calificaciones, menos promociones, menos barreras selectivas, y más preparar para la vida.


Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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29/01/2017 09:50h.

Julio García-Casarrubios Sainz

Reforma Educativa

Nunca desde la Transición se ha hablado tanto de la necesidad de un pacto por la Educación. Pero no se alteren, no se preocupen: “No se va a hacer”. Y no se va a hacer, porque la derecha no quiere; lo tienen muy claro, ni pensarlo, ni hablar; no les interesa una sociedad formada para los tiempos actuales; en ningún momento de la historia han querido formar al ciudadano para hacer frente a los problemas que de verdad le afectan. La derecha no quiere y la izquierda no tiene la voluntad política de ponerla en marcha, no toma conciencia de lo que se juega.

La derecha pone siempre a personajes como Wert, que no tienen ni puñetera idea de lo que es la Educación, lo ponen para que no se arregle, para que todo siga igual, para que todo se conserve “como Dios manda”, para que sirva a los parámetros ideológicos de la derecha conservadora, y se olvide de los intereses generales de la ciudadanía. Y la izquierda, que lo sabe, se preocupa más de si va a mandar Podemos o el PSOE, si va mandar Iglesias o Errejón, si va a mandar Susana o Patxi, o no se sabe quién. Los líderes de la izquierda se olvidan de para qué están ahí.

Todos los unos y los otros, se olvidan de lo que es, de lo que debe ser, un sistema educativo moderno, progresista, adaptado a los tiempos que corren. Si este reto se hubiese tenido en cuenta, desde hace muchos años, no tendríamos personajes como Trump dominando la política mundial, no nos engañarían como a niños imberbes con populismos y nacionalismos retrógrados, porque sabrían lo que viene detrás.

Tenemos una sociedad con un enorme déficit de educación para la ciudadanía, que no es el catecismo de la izquierda bolchevique, como nos dicen los que no quieren una sociedad formada. Y ¿qué es una sociedad formada? Una sociedad que sabe matemáticas, lengua, ciencias, geografía e historia, sí. Pero que sabe también darse cuenta de lo que pasa a su alrededor, que sabe ser sensible a los graves problemas globales, que sabe discernir entre la verdad y la mentira, que sabe pensar, que sabe debatir, que sabe escuchar y respetar, que no se deja engañar. Esa reforma educativa no ha llegado ¿Llegará? No lo sé, pero, no nos engañemos: mientras no llegue, los Trump, los corruptos, y las eléctricas, seguirán a sus anchas.

Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com

23/01/2017 20:01h.

Julio García-Casarrubios Sainz

EDUCACIÓN ACTIVA

Educación activa


Al menos desde la época de la Institución Libre de Enseñanza, ya hace unos pocos años, se nos ha enseñado que la didáctica en clase debe estar basada en una enseñanza activa. La práctica de un profesor que habla y un alumno que escucha sentado y callado, ya pasó. Bueno. Mejor dicho: Ya debía haber pasado. Todavía queda algún vestigio, que no somos capaces de deshacernos.

A propósito de la enseñanza activa, la periodista Ana Torres Menárguez le ha hecho una entrevista al profesor Peter Senge, en la que manifiesta su rechazo a lo que él llama “modelo de aprendizaje pasivo”. Este profesor californiano, está considerado como uno de los 50 pensadores más influyentes en la actualidad.

Aunque el tema es muy antiguo, me llamó poderosamente la atención el título: “El profesor del siglo XXI tiene que enseñar lo que no sabe”. Dicho así parece una barbaridad, pero lo parece porque estamos encasillados en el método de enseñanza basado en que el profesor transmite a sus alumnos lo que él sabe, lo que él ha aprendido previamente. Y no tiene porqué ser así.

El profesor tiene que transmitir la técnica, la práctica, del aprendizaje; el profesor tiene que transmitir la ilusión por saber; el profesor tiene que enseñar a pensar, a razonar, a investigar, a debatir. Pero eso no es obstáculo para que el profesor, a su vez, aprenda del alumno. La imagen de un profesor que todo lo sabe, y un alumno que no sabe, o que sabe muy poco, la imagen de un profesor que tiene todas las respuestas, hay que desterrarla del sistema educativo, porque es la causa de que el alumno se sienta a una distancia inalcanzable.

Seguro que hay muchos alumnos que saben de ordenador y de móviles, más que muchos profesores. ¿Y qué? El alumno le muestra la nueva tecnología, y el profesor le anima a que la aproveche para investigar en el grave problema del cambio climático. Así el alumno se sentirá como el descubridor de una enormidad de conocimientos sobre sobre el clima y sus consecuencias.

La escuela, debe ser un centro de interés por aprender. Todos. Debe convertirse en un centro de investigación. Un centro en el que todos aportan lo que saben, y todos aprenden cosas nuevas. Los libros, los medios de comunicación, y las nuevas tecnologías deben ser las herramientas del saber. El alumno sentirá el estímulo por aprender, y no por el miedo a una calificación, a un suspenso, o a una repetición. Ese es el cambio que la sociedad del siglo XXI espera.

El profesor deber ser el experto en didáctica, en pedagogía, en sicología infantil y juvenil, en sociología. El profesor debe ser admirado, no por lo que sabe, que también, sino por lo que es capaz de infundir, de organizar, de emprender, de comprender. Tenemos que llegar al día en que un alumno esté en condiciones de enseñar a un profesor algo que ha descubierto y que el profesor no lo sabía.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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09/01/2017 20:26h.

Julio Gracía-Casarrubios Sainz

PÚBLICA O PRIVADA

Pública y privada


La privada, costeada con el dinero de los que así lo quieren, no se puede prohibir en un país libre. Pero si la pública es de calidad, no habrá competencia, y quedará reducida a un sector muy minoritario, que con toda legitimidad así lo quieran y se lo paguen. Y respecto a la concertada es que no es, no debe ser, privada. Si está costeada con dinero público debe respetar los mismos criterios que la pública, en todos los aspectos. Lo que ocurre en España es que se ha sido muy tolerante con algunos centros concertados, y se han trasformado en auténticos centros privados.

Habría que recordar que los centros concertados se regularon en una Ley del ministro Maraval en los años ochenta. Que el PSOE quería a toda costa universalizar la Educación, algo que se ha conseguido. Pero en ese momento el Estado no tenía plazas suficientes que ofertar para acoger a toda la población estudiantil. Por ello ofertó la posibilidad de acogerse al proyecto poniendo sus centros al servicio del Estado y cobrando como era lógico los gastos de mantenimiento. Ese es el origen de la enseñanza concertada, aunque a algunos se les ha olvidado. No son centros privados.

De hecho en Europa la mayor parte de los países sustentan el Sistema Educativo Universal en la escuela pública. Porque se ha demostrado que es la más idónea para garantizar el principio de igualdad de oportunidades. Volviendo al ejemplo de Finlandia, en el que a muchos les gusta referirse, hay que decirles que solo el 2,4 % del gasto en enseñanza, proviene del sector privado. En Finlandia, prácticamente, no existen escuelas privadas ni concertadas en las que los padres de los alumnos paguen cuotas. Si bien hay que decir que es un país que invierte en Educación el 6 % de su PIB, mientras en España ha ido descendiendo hasta el 4,5 %.

Lo que llama la atención en Finlandia es la elevada calidad uniforme de las escuelas. Según PISA, la variación de resultados entre los centros finlandeses es solo del 6%, frente al 18% en Canadá, el 23% en EE.UU. y el 30% en el Reino Unido. "Esta escasa variación entre escuelas hace que los padres finlandeses no tengan que estar preocupados respecto a la calidad a la hora de elegir centro para sus hijos".

Algunos quieren que nos parezcamos a Finlandia en cuanto a resultados. Muy bien. Vamos a parecernos, pero apliquemos también sus estrategias. Y la más importante es que todo su sistema está basado, como hemos visto, en la enseñanza pública de calidad. Y la calidad depende principalmente del profesorado y de la motivación del alumno. El sistema finlandés presenta el nivel más bajo de estrés en el aula; un 7 % mientras otros países de nuestro entorno alcanzan niveles del 53 %.

Se han acabado las vacaciones, y tendremos que volver a nuestras aulas. Volvemos.


Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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16/12/2016 17:16h.

Julio Gracía-Casarrubios Sainz

UNA CLASE DE LENGUA

Una clase de lengua


Esta vez visitamos una clase de lengua y literatura de tercero de la ESO. Todos, salvo alguna excepción, tienen 14 años, porque no existen las repeticiones en las enseñanzas obligatorias. No. Eso está bien en las enseñanzas voluntarias en donde sí debe haber controles de superación. Ahora nos estamos refiriendo a niveles de Primaria y Secundaria Obligatoria. Hay que tratar de integrar, no seleccionar. Vamos a la clase.

Para esta ocasión las 15 mesas se han colocado en forma de U; -digo 15 porque es el máximo admitido por aula-. Hoy toca redacción. Primero una explicación sobre qué es una carta, a quien le podríamos escribir, y qué vamos a decir. Con una breve conversación sobre las posibilidades, y planteado el tema de forma amena y distendida, el profesor les indica a los alumnos que cada uno puede escribir la carta que quiera, a quien quiera, y decirle lo que quiera.

Pueden escribirla de forma personal, cada uno su carta, o en grupos de dos o más, como quieran. El profesor pasea y solo se acerca si lo llaman. Transcurrido un tiempo prudencial, se van dando por terminadas las cartas. Ha llegado la hora de la corrección. El alumno tiene la opción de leerla en voz alta, si lo desea, de leerla con algún compañero, o no enseñársela a nadie. No hay calificación.

Las cartas, de los alumnos que hayan querido, son proyectadas en pantalla. Ha llegado la hora de Lengua. Observar y sugerir mejoras en el formato. Corrección ortográfica: los mismos alumnos señalan las faltas; si dudan, para eso está Don Google. No hace falta saberse las reglas ortográficas que un día escribiera Luis Miranda Podadera. No. Es mucho más importante inculcar el hábito de consultar cuando no se está seguro.

Señalar los verbos, por ejemplo, que haya en la carta, y discutir en buen tono, con la participación de todos, si esos verbos han sido usados adecuadamente. Preguntar qué adverbios aparecen; porqué son adverbios y si están bien usados. Otro día se hablará de adjetivos o pronombres.

Es muy importante, eso siempre, la riqueza de vocabulario, intentando sustituir por sinónimos. Se puede hasta encargar que repitan los que quieran otra carta, ahora en mejores condiciones, y con más gusto.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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10/12/2016 19:42h.

Julio García-Casarrubios Sainz

Otra Vez PISA


La estrategia técnica y didáctica que siguen los elaboradores del informe PISA, nunca me terminaron de convencer. Pero es lo que tenemos; y hoy por hoy, no hay otro termómetro a nuestro alcance. Pero hombre, por lo menos, no exageremos los resultados, ni mucho menos los utilicemos torticeramente para llegar a las conclusiones que nos interesa llegar. Ni el informe PISA dice que seamos el rincón del mundo en Educación, ni como aprovecha nuestro ministro para decir que es la prueba de que las cosas van muy bien. Antes estábamos unas décimas por debajo de la media y ahora estamos en la media en unas cosas, y en otras, unas décimas por debajo o por encima.

Por tanto ni nuestra situación es para dar palmas con las orejas, ni para decir que somos los peores del mundo civilizado, según le interese a quien lo diga. Aparte de las puntuaciones, que podemos aceptarlas como más o menos objetivas, el informe PISA presenta dos deficiencias, que debemos analizar con honestidad. Por un lado la diferencia de resultados en distintas comunidades, y por otra la falta de cuestiones que no sean las estrictamente académicas.

En lo que respecta a la primera, el hecho de que Castilla y León sea la que alcanza mejores niveles en el informe PISA, desmonta el socorrido argumento de que los resultados de un sistema educativo dependen del nivel, social, económico y cultural de sus receptores. O el campo de investigación no ha sido elegido adecuadamente, o existen otros parámetros que debemos estudiar detenidamente, sin prejuicios de ningún tipo.

Y por otra parte el informe refleja resultados estrictamente académicos; importantes, sí, pero insuficientes a todas luces. Cuando el departamento de una empresa elabora el perfil de un aspirante a ocupar un puesto de trabajo, pide datos acerca de su formación y de sus conocimientos en la materia, por supuesto. Es esencial para saber si está capacitado. Pero también recurre a investigar, la motivación que le conduce, la capacidad de relacionarse con los demás, su interés por reciclarse continuamente, su espíritu de investigar nuevos métodos, su adaptación a integrarse en el medio.

¿Tiene en cuenta esos aspectos el informe PISA?

Julio García-Casarrubios

Valdepeñas. Ciudad-Real

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23/11/2016 17:58h.

Julio Gracía-Casarrubios Sainz

MIRAR A FINLANDIA

Mirar a Finlandia


Estamos en puertas de un debate profundo para diseñar el proyecto común sobre la Educación en España. Por fin parece que va en serio aquello que todos decimos pero nunca hacemos: elaborar entre todos una Ley que se mantenga en el tiempo, gobierne quien gobierne. Es triste, pero, la debilidad del Partido Popular nos va a permitir poner en marcha ese gran proyecto. ¿Tendremos voluntad para llevarlo a cabo?

Es normal, y hasta deseable que para diseñar ese proyecto miremos hacia los países que mejores resultados obtienen en Educación. Aunque tampoco debe ser nuestro objetivo copiar al pie de la letra lo que hacen en otros sitios. Porque en Finlandia de muy buenos resultados una determinada línea de actuación, no significa que aquí vaya a resultar eficaz. El clima, el carácter y la estructura social son diferentes. Pero sí estará bien observar ciertos aspectos.

Se dice en España, y en otros lugares de Europa, que la enseñanza pública y privada debe competir, porque de la competencia entre distintos centros nace una mejora de la enseñanza. Además alegan los mismos con gran entusiasmo el derecho a elegir distintos modelos. En Finlandia no cabe esa discusión. Más del 95 % de la enseñanza es pública y de mucha calidad. Por tanto no surge la necesidad de elegir la mejor porque todas son buenas.

En Finlandia, aquí, y en Honolulú la escuela pública y de calidad es la que mejor garantiza la igualdad de oportunidades. Estudios realizados en la Universidad de Harvard, ponen de manifiesto que si se eliminan, la elección y la competencia, y se da paso a la equidad y la cooperación se mejora sensiblemente el sistema; todos aprenden bien y mejor. Es un principio, que podemos importar, aspirar a un sistema universal, público, gratuito y no selectivo.

¿Significa esto que hay que eliminar de un plumazo la enseñanza privada y concertada que tenemos? No. Pueden coexistir; pero sin caer en la confusión entre pública, concertada y privada. Los límites de han difuminado y hemos caído en la tergiversación de los conceptos. Seguiremos. Este es un tema que merece capítulo aparte.


Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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09/11/2016 01:16h.

Julio Gracía-Casarrubios Sainz

FANTASÍA REALIZABLE

Fantasía realizable


Entramos en una clase de alumnos de Segundo Curso de la ESO. Un aula no muy grande, acogedora, colores cálidos, una decoración sencilla y un ambiente claramente educativo. Un habitáculo que no puede confundirse con otra cosa que no sea un aula de un centro de enseñanza. Se combina el ambiente acogedor, con unas pinceladas inconfundibles de lo que es el estudio, la ciencia, el saber.

Vemos cinco mesas funcionales, pero limpias, muy limpias, ni pequeñas ni grandes. En ellas se distribuyen los quince alumnos que tiene la clase; tres en cada mesa, con espacio libre para si el profesor se sienta con ellos. No hay mesa de profesor, porque lo que hace es colaborar con cada equipo. Es un aula de Ciencias Sociales; se detecta nada más pasar por las pinturas murales, los detalles decorativos, y el material de las estanterías.

El profesor se acerca a una de las cinco mesas, y les pregunta: ¿Qué trabajo habéis elegido? Por supuesto que en las vitrinas hay lista de sugerencias por si no se les ocurre nada. Pero no, habían elegido un tema sin recurrir a la lista. Uno lo había propuesto y los demás lo acogieron con interés. Hemos elegido “Ríos en Afríca”, -contestan.

-Y ¿podéis explicarme como os vais a organizar? Sí; ya lo tenemos decidido. En la mesa, como en las otras cuatro restantes, hay dos ordenadores. Uno conectado a internet para buscar lo que vayan necesitando; otro, sin ordenador, busca en atlas o libros que han cogido de la estantería; y un tercero va plasmando en el ordenador el trabajo con los datos que van obteniendo. ¿Habéis calculado el tiempo que os va a llevar? Creemos que en dos o tres sesiones tendremos el trabajo terminado.

Muy bien, -dice el profesor- si me necesitáis me llamáis; yo voy a ver lo que hacen en las otras mesas. Todo ello sin el apremio de programas rígidos, ni exámenes, ni calificaciones. Siempre fundamentado en la motivación, la autoestima, la satisfacción por saber. Al final, el trabajo será de más o menos nivel, pero da igual. Cada alumno progresará según sus apetencias y sus capacidades, sin espadas de Damocles sobre sus espaldas, ni miedo, ni margen alguno a la competitividad. Cuando lo terminen se sentirán satisfechos.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

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27/10/2016 00:19h.

Julio Gracía-Casarrubios Sainz

PACTO POR LA EDUCACIÓN

Pacto por la Educación


Me acaba de sorprender el discurso de investidura de Mariano Rajoy. Después de hablar mucho en términos de autocomplacencia; después de hacer su fotografía particular de lo bien que se ha gobernado en la legislatura anterior; después de insistir en su discurso reiterativo de los grandes avances que ha tenido España con su gobierno, anuncia la creación en breve de una subcomisión para tratar de establecer una pacto por la Educación.

Me ha hecho pensar, quizá en mi ingenuidad, que reconoce el fracaso de las reformas planteadas por su ministro José Ignacio Wert. No lo sé. Pero mira que me extraña. ¿Consensuar Rajoy? ¿Va a renunciar a sus principios de privatización de la enseñanza? ¿Va a admitir que los criterios de selección son patrimonio exclusivo de la derecha? ¿Va a escuchar las voces de la calle pidiendo que desaparezcan las reválidas? ¿Va a potenciar con más medios la enseñanza pública?

No. Pero aprovechemos la ocasión. Es el momento de defender la excelencia, pero no a través de eliminar a los que no valen o no pueden, sino más bien de integrar a todos en el sistema. Y no hay otra forma que reformar el sistema para que los alumnos sientan que la enseñanza los realiza como personas.

La organización didáctica de nuestros centros debe garantizar la felicidad de los alumnos; una honesta autoestima. El alumno debe sentirse responsable de sus actos; debe aprender a comunicarse con los demás a través de unas relaciones satisfactorias; debe practicar el respeto hacia los demás; escuchar y ser escuchado.

Si a un alumno que no rinde porque se encuentra desubicado, lo sometemos a exámenes y calificaciones, lejos de integrarlo lo apartaremos más del sistema. Todo ello supone un giro total en los planes de estudio que habrá que acometer, hoy mejor que mañana. Los diputados y senadores del PSOE deben formar una comisión que se ponga a estudiar las reformas que exige una sociedad del siglo XXI, recogiendo información de expertos en pedagogía, pero sin apartarse de la línea ideológica de la integración.


Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real



12/10/2016 13:46h.

Julio Gracía-Casarrubios Sainz

DEBERES PARA CASA

Deberes para casa


Hablando de motivación: No estoy motivado; no logro centrarme; me cuesta un enorme trabajo ponerme a escribir sobre Educación. La palabra educación no aparece en el vocabulario usual, en estos tiempos que nos ha tocado atravesar. Las palabras de moda, las que molan, son: corrupción, abstención, terceras elecciones…. ¡Hablar ahora de Educación! ¡Que rollo! Ingenuos, ignorantes, trasnochados, es lo que nos pueden llamar a quienes se nos ocurre hablar de Educación.

Un poco; pero más vale poco que nada. Estos días parece que se habla tímidamente de los deberes en casa; parece un tema de moda; parece que es la última de las preocupaciones. No. El tema lleva en la palestra mucho tiempo, y seguirá. ¿Por qué?

Porque no es un tema que tenga una única contestación. No se puede decir un Sí o un No; no es blanco o negro. Depende de muchos factores, depende de la edad, depende de las materias, depende de la cantidad; depende del estado de las recuperaciones, si es que las tiene el alumno.

Depende del rendimiento, del trabajo en clase. Yo he conocido profesores que solo mandaban para casa terminar si se habían dejado alguna tarea pendiente en clase, o simplemente echar un vistazo a lo tratado en clase. ¿Por qué no nos preguntamos cuánto y cómo debe organizarse el trabajo en clase? ¿Por qué no nos preguntamos si hemos despertado en el alumno la suficiente motivación como para que él mismo continúe trabajando en casa, porque le ha gustado lo que han hecho en clase?

Si centramos el debate exclusivamente en la “obligación de tener unos deberes para casa” estamos empobreciendo el debate; estamos desviando el punto central de la actividad. Si planteamos en clase una actividad sobre animales en la selva, -por ejemplo- enfocado hacia la investigación; que el alumno busque como se comportan esos animales; si les enseñamos a manejar los medios donde pueden encontrar respuestas a sus propias preguntas, quizá, no tengamos que obligarles a hacer los deberes; quizá el mismo se divierta buscando respuestas.

Y si no lo hemos logrado así, habremos fracasado. El aprendizaje hay que enfocarlo hacia el placer por saber, no al peñazo de “hacer deberes”.

Julio García-Casarrubios Sainz
Valdepeñas. Ciudad-Real

Viñeta del 27/04/2017

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