publicidad

Director: César Ortega  |  14:58h. 26.03.2017

ALBACETE

CIUDAD REAL

CUENCA

GUADALAJARA

TOLEDO

MANUEL JULIÁ

MANUEL JULIÁ

Retorno a las aulas

Sin comentarios Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Tuenti

12/02/2017 Nos arrastra la sed por existir, leo en un poema de Hermann Hesse en el que desentierra de su corazón la pureza del naturalismo y la agonía del existencialismo. Como todos sabemos Hesse es conocido sobre todo por El lobo estepario, novela que en mi juventud absorbí una y otra vez durante una época y llené de subrayados y apuntes, tantos, que crearon en el libro un laberinto de letras por el que era muy difícil transitar. Luego leí más obras de Hesse, pero sobre todo se quedó en mi corazón venciendo la sombra Siddharta, libro que enlazaba con un amor sin fin por The Beatles de mi época adolescente. Seguí a Los Escarabajos hasta su última época. Aquella en la que con el hinduismo de aliado, lucharon en cruel batalla contra la magia destructiva de las drogas.

Pronto la aspereza de la existencia secó las aguas cristalinas de esa filosofía. El ganarse la vida, cuestión en la que no caben demasiadas teorizaciones, me hizo caer en el materialismo consumidor. No mantuve, como Pablo Iglesias, el furor ideológico. Siento decirlo, dejé de ponerme camisas de Alcampo para volverme un puro socialdemócrata. Las riñas universitarias sobre si era mejor primero la revolución y luego la educación, o viceversa, me dejaron tan exhausto que acepté el capitalismo como envoltura inevitable. También que dentro de él lo mejor que se podía hacer era luchar a muerte por la educación y la dignidad económica del pueblo. Con el paso del tiempo, sintiendo la socialdemocracia de insuficiente vitalismo, y después de lecturas de Spinoza, Shopenhauer, Borges, Cadenas, Salvador Pániker, etc…realicé un maravilloso coupage. Me volví lo que soy ahora, un budista socialdemócrata. Por eso he leído con tanto gusto el libro de poemas de Hesse Escrito en la arena, publicado por Visor y traducido por Jenaro Talens.

Sin embargo después de observar el complicado duelo entre Iglesias y Errejón una lejana enzima del recuerdo me revuelve la mente. Como nostálgico que soy ando algo liado. Después de leer páginas y entrevistas sobre Vistalegre II sigo sin saber de qué va el asunto, y eso es lo que me encanta. Vuelvo a sentirme joven. Lo que me engancha es esa adolescencia bobalicona, esas bellas espinillas ideológicas de los debates. Sobre todo cuando escucho a Errejón hablar y hablar y no sé ni de dónde viene ni adónde va, pero me estaría horas y horas escuchándolo.

Y si es Iglesias me recuerda aquellos debates con todas las ligas y asambleas en las que la mitad del tiempo se discutía sobre qué debatir, la otra mitad sobre cómo debatir, y una vez realizado este esfuerzo volvíamos a debatir sobre si lo que se había decidido era como decían unos o era como decían otros. A mí se me ocurrió un día decir, con el aliento de Franco ya tieso como el mármol, que me estaba enganchando a Hermann Hesse. Entonces un amigo que fluctuaba por la cúpula de la Organización Revolucionaria de Trabajadores, ¿o quizá era de La Liga Comunista Revolucionaria?, se me tiró al cuello como un jaguar. Menos mal que cerca de mí estaba un anarquista de Mijaíl Bakunin y saltó en mi defensa contra los voraces colmillos comunistas dejando a las claras que tan malo era el poder capitalista como el poder comunista, por más que el segundo quisiera teñirse de justicia social.

En tanto yo me sentía como un pez acosado por un trasatlántico y decidí que o dejaba de ir a las asambleas o escondía mi furtivismo socialdemócrata y zen. Seguí yendo embozado, porque en el fondo lo más bonito era esa Leche Pantera que nos tomábamos en un bar que había cerca del Parque del Oeste. Las risas y el amor libre iban como cervatillos amorosos por el parque hasta que algún agrio revolucionario aguaba la fiesta.

En fin, nunca voy a dejar de agradecer ese regreso a las aulas aunque sea a base de un sicodrama que al mismo Freud dejaría enredado. El único problema que veo es que ya solo dan para un rato de nostalgia. Porque hay cinco millones de votantes esperando a ver qué narices se hace con su voto.

Manuel Juliá

COMENTARIOS (0) Dclm.es NO publicará comentarios que contengan cualquier tipo de insulto o amenaza

Viñeta del 25/03/2017

publicidad

¿Quieres recibir gratuitamente nuestras noticias?

Date de alta en nuestro boletín

publicidad

¿Te preocupa la Educación? Entra en este FORO, esperamos tu opinión

Siga en directo toda la actividad de nuestras Cortes, Plenos, Comisiones y comparecencias de portavoces en conferencias informativas.

publicidad

publicidad

publicidad

Asamblea Universitarios Albacete | Huelga General Educativa 9 de marzo

Julián Atienza García | Justificar lo injustificable: Tránsfugas de ahora y de siempre

María José García | Problemas con los autobuses de la línea Madrid-Toledo

Julián Atienza García | Cada vez somos menos

Manda tus cartas a lectores@dclm.es

publicidad

Orgaz Villa Monumental

publicidad

24/03/2017 13:27h.

CUÉLLAR

El Miedo

Ver blog

24/03/2017 13:58h.

ROSI

¡Oh, princesa!

Ver blog

Puedes participar en estos blogs enviando tus artículos a contacta@dclm.es

Edita: Castilla La Mancha Digital S.L. | CIF: B45705647 | contacta@dclm.es | publicidad@dclm.es